bierto algo e iba por buen camino", señala.
En un ensayo académico de 2000, Geanakoplos ofreció una teoría.
Afirmó que cuando los bancos establecen márgenes muy bajos, al prestar más contra una cantidad determinada de colateral, tienen un potente efecto sobre un grupo específico de inversionistas. Estos son compradores, ya sean fondos de cobertura o quienes quieren una casa, que por distintos motivos le dan un valor más alto a un tipo determinado de colateral. Los llamó "compradores naturales".
Al usar grandes cantidades de dinero prestado, o apalancamiento, estos compradores empujan los precios al alza a niveles extremos. Debido a que esos precios están muy por encima de lo que tendría sentido para los inversionistas que usan menos dinero prestado, violan la idea de los mercados eficientes. Pero si una dosis de malas noticias vuelve a los prestamistas inseguros sobre el futuro inmediato, éstos suben los márgenes y obligan a los optimistas apalancados a vender. Eso desata una caída en espiral en que los precios que bajan y los márgenes que suben se refuerzan mutuamente. Los bancos pueden sofocar la economía a medida que se vuelven temerosos de prestar bajo cualquier circunstancia. Geanakoplos lo llamó el "ciclo del apalancamiento".
Esta idea tenía grandes implicaciones para quienes diseñan políticas económicas. Durante décadas, estaban convencidos de que las tasas de interés eran el indicador más importante de oferta y demanda en los mercados de crédito, y la única variable que necesitaban ajustar para lograr un resultado económico deseado.
Ahora, Geanakoplos proponía que otro elemento ¿el colateral de los prestamistas o sus requisitos de margen¿ podría ser incluso más importante.
El año pasado, cuando los mercados financieros se tambalearon, los modelos principales de los bancos centrales ofrecieron pocas pistas sobre cuál sería el impacto sobre la economía en general, o lo que deberían hacer para protegerlo. Ahora que la crisis financiera puso en evidencia fallas en los modelos de los bancos centrales, los economistas han comenzado a generar una gran actividad que probablemente rediseñe el campo. Al igual que ocurrió en las dos revoluciones en el pensamiento económico anteriores, los economistas están redescubriendo trabajos relevantes. Geanakoplos fue invitado a presentar sus ideas en una conferencia que se realizará en abril, organizada por el Consejo Nacional de Investigación Económica de EE.UU.
Geanakoplos aún tiene que desarrollar su teoría y convertirla en un modelo completo. "Su trabajo asume que el ciclo de apalancamiento es malo, pero da pocas pautas de hasta dónde deberían controlarlo los reguladores", afirma Markus Brunnermeier, un economista de Princeton.
Ahora, la meta de los economistas es crear un modelo que tenga en cuenta lo que ocurre en el sector financiero pero que también sea lo suficientemente simple como para que se pueda aplicar en el diseño de políticas. La búsqueda está uniendo a economistas financieros con macroeconomistas. Algunos creen que una solución viable emergerá dentro de un par de años; otros afirman que podría llevar décadas. Por su parte, Geanakoplos está convencido de que un cambio de paradigma de este tipo ya está en marcha.