La recuperación de la economía de Estados Unidos parece haber comenzado y por estos días el retiro paulatino del plan de estímulo sin precedentes acapara la atención de la Reserva Federal. A la larga, eso significa aumentar las tasas de interés.
¿Cómo será un ciclo de ajuste de la Fed? ¿Cuándo comenzará?
El banco central estadounidense aún no tiene las respuestas a ninguna de estas preguntas y los inversionistas se equivocarían si piensan lo contrario. Pero los contornos de un ciclo de alza de tasas comienzan a delinearse en momentos en que la Fed culmina hoy su reunión.
Tres temas sobresalen. En primer lugar, recién comienza un debate interno sobre el ciclo de ajuste y cómo comunicarlo al mercado. La mayoría de los funcionarios de la Fed aún no cree que la economía esté cerca de encontrarse lo suficientemente saludable como para empezar a subir las tasas. En segundo lugar, el próximo ciclo de ajuste puede ser distinto al anterior. Y en tercero, el comportamiento de los mercados financieros podría adquirir una mayor importancia esta vez.
Es probable que, en las próximas semanas, el banco central comience a trabajar sobre las perspectivas económicas y a hablar de forma más directa de cómo afectará sus decisiones. El vicepresidente de la Fed, Donald Kohn, dio un paso en esa dirección en un discurso a fines de septiembre, en el que señaló lo difícil que será llenar los espacios en blanco para los inversionistas. "No puedo darles una pequeña lista de variables que conducirán a una salida", afirmó. "Como siempre, nuestras predicciones utilizarán todas las fuentes de información disponibles. Y no puedo predecir qué tan rápidamente tendremos que subir las tasas de interés a corto plazo desde alrededor de cero o eliminar otros tipos de ajustes; eso también depende de la forma en que... se recupera la economía y de las perspectivas para la inflación".
Un indicador obvio es la tasa de desempleo, que en septiembre ascendió a 9,8%. Debido a que es tan alta ¿lo cual implica que la inflación se mantendrá muy baja¿ la Fed no es partidaria de ir muy de prisa. Otro indicador son las expectativas inflacionarias, que permanecen contenidas y le dan a la Fed margen para estar tranquila. Un tercero es la inflación básica, que excluye los precios de la energía y los alimentos, que se ha moderado desde el año pasado pero podría tener que aminorar la marcha aún más para justificar tasas tan bajas.
Mucho antes de que la Fed tome las medidas, tendrá que comunicar sus intenciones. El primer paso será dejar sigilosamente de afirmar que las tasas se mantendrán bajas durante un período prolongado. Es probable que la estrategia de comunicación surja durante la reunión de esta semana, aunque aún no queda claro cuando se producirá un cambio en el lenguaje utilizado. "Hay tanta incertidumbre respecto del primer semestre del año próximo que hasta que no haya una noción del impulso en el primer trimestre habrá reticencia a hacer cualquier cosa", afirma Laurence Meyer, vicepresidente de la firma de investigación Macroeconomic Advisers LLC y ex gobernador de la Fed.