Boeing Co. negocia la compra de las operaciones de uno de sus principales proveedores, como parte de un esfuerzo por obtener más control sobre la cadena de suministro del programa de su nuevo avión, el 787 Dreamliner, informó una persona al tanto.
El fabricante estadounidense de aviones está a punto de anunciar que comprará una fábrica de Vought Aircraft Industries que produce secciones del fuselaje del 787. La planta está ubicada en North Charleston, en el estado de Carolina del Sur, EE.UU. La fuente al tanto afirmó que las negociaciones se iniciaron hace unos meses.
Funcionarios de Boeing, con sede en Chicago, y Vought, un contratista aeroespacial domiciliado en Dallas, prefirieron no hacer comentarios al respecto. Vought, que no cotiza en bolsa, es propiedad de la firma de inversiones de capital privado Carlyle Group.
La noticia fue divulgada inicialmente en FlightBlogger, un blog de la industria aeroespacial. Los términos del acuerdo aún no se conocen.
Más difícil de lo previsto
La medida representaría un nuevo reconocimiento por parte de Boeing de que necesita adoptar un rol más directo en el proceso de fabricación de su producto insignia.
Cuando Boeing presentó sus planes para el Dreamliner por primera vez, afirmó que estaba reinventando la forma en que se construyen los aviones comerciales.
En lugar de fabricar la mayor parte del avión en su planta de Everett, en el estado de Washington, muchas partes serían producidas por proveedores alrededor del mundo. Las partes luego serían enviadas a la planta de Boeing para su ensamblaje final.
Boeing, sin embargo, descubrió rápidamente que llevar la cuenta de lo que cada proveedor estaba haciendo y lograr que todo el proyecto avance según el cronograma era más difícil que lo que había previsto. Las postergaciones se acumularon y el avión ahora está atrasado dos años.
Producir una mayor cantidad de partes en sus propias instalaciones podría aumentar la capacidad de Boeing para administrar el complejo proyecto.
La medida también potencialmente allana el camino para una segunda línea de ensamblaje en Everett, una opción que los ejecutivos de Boeing han dicho recientemente que están analizando.
La empresa actualmente acumula 850 encargos para fabricar el Dreamliner.
El año pasado, Boeing también tomó la iniciativa para adquirir otra fábrica que le proveía partes y que era propiedad de Vought. En junio de 2008 concluyó un acuerdo para comprar la participación de Vought en Global Aeronautica LLC, también de Carolina del Sur, que se dedica a subensamblar el fuselaje.
Todavía no queda claro cómo la última medida propuesta por Boeing podría afectar el cronograma de entrega del 787.
La semana pasada, Boeing anunció un nuevo retraso en el programa del 787 luego de haber revelado que encontró un problema durante las pruebas de resistencia de las alas de la nave.
Boeing aún tiene que divulgar un nuevo cronograma para las pruebas de vuelvo y las primeras entregas del Dreamliner.
Los problemas en la cadena de suministro han acechado al programa desde 2007, meses después de que el Dreamliner fuera presentado al público en julio de ese año.
A fines de 2007, la empresa admitió que tenía problemas con proveedores en lugares tan distantes entre sí como Carolina del Sur, Italia y Japón.
En cierto momento, una escasez global de sujetadores de aviones también dificultó la producción del Dreamliner.
Asimismo, problemas de control de calidad con varios proveedores también plagaron el desarrollo del programa. Boeing envió a cientos de sus empleados a distintos lugares en todo el mundo para ayudar a controlar y solucionar los problemas que se suscitaban en el proceso de producción, pero con la apuesta más reciente para comprar las operaciones del 787 de Vought, la empresa podrá supervisar y controlar de forma más estricta lo que sucede en la planta de Carolina del Sur.