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Los pequeños agricultores contra el hambre del mundo

Las fundaciones de Gates y Buff ett crean un programa para impulsar las ganancias de granjas de África y América Latina

Dos nombres legendarios en el mundo de los negocios creen que pueden ayudar a resolver el hambre del planeta mediante la exportación de la clave del capitalismo: el mercado.

La fundación Bill y Melinda Gates y la organización filantrópica del hijo de Warren Buff ett, la fundación Howard G. Buff ett, están lanzando un programa para ayudar a impulsar la producción y las ganancias de pequeños agricultores de África y América Latina.

El plan, diseñado por el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA), llega en un momento en que el súbito auge en los precios de los alimentos ha empeorado el problema del hambre en todo el mundo y ha encendido nuevos temores de que se desate una crisis de una gravedad que no se ha visto en décadas. Recientemente, Naciones Unidas informó que mil millones de personas en el mundo pasan hambre, un incremento frente a los 848 millones de 2005.

La ONU ha impuesto metas para reducir la pobreza en todo el mundo para 2015, y uno de esos objetivos es bajar la cifra de hambrientos a la mitad. Pero si persiste la tendencia actual, esa sería probablemente la meta con menos posibilidades de lograrse, dicen representantes de la ONU.

El programa Gates-Buff ett, llamado Compra para el Progreso, es un intento de solucionar la crisis mundial de alimentos y amortiguar el posible impacto que las actuales turbulencias económicas puedan tener sobre los programas de ayuda humanitaria. Bajo el programa, ambas fundaciones y otras organizaciones donarán dinero para desarrollar formas más efectivas para que los agricultores locales puedan suministrar sus productos al PMA de la ONU.

La idea es simple. Los pequeños agricultores africanos nunca han contado con un mercado fiable para vender sus cosechas.

Muchos se encuentran en áreas remotas donde carecen de acceso al transporte y donde dependen de redes arcaicas de pequeños comerciantes que fijan los precios. A menudo, los agricultores reciben poco más de un tercio del precio final de venta del producto.

La respuesta implica utilizar el poder de compra del PMA (el cual espera poder gastar alrededor de US$1.000 millones en alimentos este año) para crear un mercado y tratar directamente con los pequeños agricultores.

Pese a la importancia que tiene la agricultura para la economía africana, normalmente ha sido considerado como un tema de baja prioridad por muchas agencias de desarrollo en las últimas dos décadas. En parte, los alimentos eran baratos y podían importarse mientras las ayudas se concentraban en proyectos de desarrollo urbano. Como resultado, África nunca pudo aprovecharse de la Revolución Verde, caracterizada por nuevas cosechas que levantaron la producción agrícola en los años 60 y 70 en Asia y América Latina.

Además, instituciones de desarrollo como el Banco Mundial impusieron una disciplina tributaria sobre los gobiernos africanos que hizo que retiraran su apoyo estatal a la agricultura.  El resultado fue que los agricultores africanos asumieron el riesgo de seguir produciendo y sufrieron los efectos de las salvajes fl uctuaciones de precios. Cuando producen un excedente, a menudo son castigados por la caída de los precios. Sin mercados fiables para absorber las cosechas, estos excedentes empujan los precios por debajo de los costos de producción, lo que reduce el incentivo de los agricultores para producir la máxima cantidad de alimentos posibles para la siguiente temporada.

Al redirigir el poder de compra hacia pequeños agricultores, el programa Compra para el Progreso espera que los productores locales puedan beneficiarse del auge actual de los alimentos. Las fundaciones también esperan poder crear un mercado estable que incentive a los agricultores africanos a producir más. El objetivo es que el excedente ayude a África a alimentarse mejor, reduciendo su demanda de ayuda humanitaria, apuntaron las fundaciones y el PMA.

"África será el próximo gran productor de alimentos, y el mundo los necesitará", dijo Josette Sheeran, director ejecutivo del PMA, durante una conferencia reciente de la ONU sobre agricultura africana.

El programa de cinco años espera poder alimentar a 250.000 personas en el primer año y ayudar en total a unos 350.000 agricultores.  Con una inversión inicial de US$76 millones, será implementado en 21 países en desarrollo. La mayor parte de los fondos provendrá de la Fundación Gates, que invertirá US$66 millones en Burkina Faso, Etiopía, Kenia, Malawi, Mali, Mozambique, Ruanda, Tanzania, Uganda y Zambia.

La Fundación de Buff ett contribuirá US$9,1 millones que se destinarán a tres países africanos (Liberia, Sierra Leona y Sudán) y cuatro países de América Latina (El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua).

Buff ett dice que ha presupuestado US$30 millones más para el año que viene.  El gobierno de Bélgica donará US$750.000 para financiar un programa en la República Democrática del Congo.

Robert A. Guth y Roger Thurow