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1 de 9 en Wall Street JournalSiguiente

La ola de fusiones transforma la banca de EE.UU.

Con la venia del gobierno, un proceso de consolidación que demora años se ha comprimido a unas semanas

El sitema estadounidense, notablemente fragmentado, está experimentando en semanas una consolidación que normalmente llevaría décadas, con el gobierno a menudo actuando de Cupido.

A fines del año pasado, tres de los principales bancos de Estados Unidos ¿Bank of America Corp., J.P. Morgan Chase & Co. y Citigroup Inc.¿ tenían en conjunto 21,4% de todos los depósitos del país. Ahora, tras los acuerdos alcanzados en las últimas semanas y aquellos que aún podrían presentarse, este porcentaje podría incrementarse en más de 10%.

Por más de una década, los expertos bancarios han predicho una industria que tiene la forma de una "barra de pesas", un puñado de grandes bancos en un extremo, miles de entidades pequeñas del otro, y unas cuantas en el medio. Pero esa tendencia se desarrolló lentamente, ya que muchos bancos de nivel medio pudieron mantenerse independientes gracias a una economía robusta.

Ahora, a medida que la crisis financiera se expande, esos bancos de nivel medio están comenzando a desaparecer.

"La consolidación es un componente natural de los ciclos de crédito", explica Sheila Bair, presidenta de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC).

"Esto es lo que sucede cuando se ingresa a una tormenta crediticia".

Es posible que las consecuencias de esta consolidación apresurada repercutan durante años.

Para los clientes significa menos opciones a la hora de elegir y posibles tarifas más altas, ya que los grandes bancos tendrán más poder para fijar precios, y así pondrán más presión sobre los rivales más pequeños. Para las autoridades gubernamentales y económicas, el tamaño mismo de estos bancos quiere decir que deberían estar mejor protegidos ante las grandes sacudidas por la diversidad de sus negocios. Pero también quiere decir que estos bancos pueden parecer demasiado grandes para caer. Esa idea podría llevarlos a tomar grandes riesgos si creen que serán rescatados si les va mal.

Supercomprimida

Los acuerdos recientes son una versión supercomprimida de los eventos que ocurrieron a lo largo de 10 años en Japón. Hace más de una década, los bancos japoneses estaban en pésimo estado debido a problemas con préstamos que fueron otorgados a constructores de forma imprudente y por un mercado bursátil que caía en picada. Entonces, el gobierno decidió gastar casi US$440.000 millones del dinero de los contribuyentes para apuntalar los bancos, y nacionalizó a los que estaban en peor forma para prevenir el pánico en el mercado financiero. El gobierno instó a varios bancos a que se fusionaran, pero el proceso llevó años.

Ahora, estos bancos son más grandes y más saludables. En una vuelta del destino, una de las creaciones de la consolidación forzosa en Japón, Mitsubishi UFJ Financial Group acaba de sellar un acuerdo para adquirir 21% de Morgan Stanley & Co.

En EE.UU., la consolidación aún tiene un largo camino por recorrer y podría ser dolorosa si los bancos más pequeños no logran atraer el capital que tanto necesitan para mantener su independencia.

El mejor escenario Lo que más desean muchos bancos es que instituciones que gozan de buena salud tomen el control de las alicaídas. Wells Fargo & Co., un banco regional que suele evitar adquisiciones, sorprendió al mercado el viernes al sellar la adquisición de todos los activos del banco Wachovia Corp. por US$15.400 millones, deshaciendo un acuerdo anunciado cuatro días antes bajo el cual Citigroup Inc. adquiriría los activos bancarios de Wachovia por US$2.160 millones. Este acuerdo fue alentado por el gobierno estadounidense, el cual asumiría parte de la deuda de Wachovia. El nuevo pacto, sin embargo, no requiere la asistencia del gobierno.

Citigroup estudia la posibilidad de demandar esta transacción. La transferencia de más depósitos hacia los colosos bancarios ya está desatando ira entre los actores más pequeños de EE.UU., que sostienen que el gobierno está ayudando a sus rivales mayores a expensas de instituciones pequeñas.

"Si esta última crisis no les ha enseñado a las autoridades nada, debió haberles enseñado que lo más grande no es lo mejor, y que si crean instituciones demasiado grandes para regular y demasiado grandes para manejar, van a amenazar directamente a los contribuyentes", asevera Camden Fine, presidente ejecutivo de Independent Community Bankers of America, una entidad que agrupa a bancos comunitarios en EE.UU.

Algunos funcionarios de la industria bancaria habían pedido al gobierno que elevara temporalmente el límite de los seguros de los depósitos, en especial en las instituciones más pequeñas, el cual estaba fijado en US$100.000, debido a los temores de que más ahorristas retiren efectivo rápidamente, en lo que los reguladores califican como "corridas silenciosas".

La legislación de rescate aprobada por el Senado y la Cámara de Representantes de EE.UU. en el transcurso de la semana elevó esa cifra a US$250.000 y autorizó temporalmente a la FDIC a solicitar préstamos ilimitados al Departamento del Tesoro para cubrir potenciales colapsos bancarios. Por diferentes motivos, la industria bancaria había pasado por una ola de consolidaciones a partir de los años 80. En 1987, había 17.345 bancos e instituciones financieras asegurados por el gobierno federal. En 1997, había 10.924 y el año pasado sólo 8.534.

Pero la diferencia más profunda es que la consolidación parece estar ocurriendo sólo en las altas esferas de la industria, y sólo en escenarios críticos.

Los congresistas planean modificar la normativa regulatoria de la industria bancaria el próximo año, y un tema que probablemente será analizado de cerca es el tope que impide que cualquier banco posea más del 10% de los depósitos totales del país luego de ciertas clases de adquisiciones.

Con tres grandes bancos que ahora rondan ese tope e instituciones más pequeñas que necesitan salvadores, es concebible que la prolongada resistencia al límite se evapore.

Las consecuencias para los consumidores

Eso podría tener consecuencias para los consumidores. Con menos jugadores, esos bancos tendrán más poder para controlar los precios que se pagan por los depósitos. Por ejemplo, Washington Mutual (WaMu), que fue adquirido por J.P. Morgan, había estado intentando atraer a nuevos clientes durante meses, con tasas inusualmente altas para certificados de depósitos (CD).

Hace poco, el banco ofrecía un 5% para depósitos de un año, según BankRate.com. En comparación, J.P. Morgan, que habitualmente no sale a la caza de depósitos con tasas agresivas, pagaba 2,25%.

"WaMu tenía que pagar por encima de las tasas de interés del mercado para atraer depósitos, pero esa estrategia ya no será necesaria", sostiene un portavoz de J.P. Morgan.

Los bancos pequeños que competían con WaMu ya se están preparando para competir con J.P.

Morgan. Aunque es improbable que J.P. Morgan ofrezca las mismas tasas de CD que WaMu, se espera que el gran banco de Nueva York busque atraer clientes con una variedad de ofertas que las instituciones más pequeñas no proveen, como la administración de patrimonio.