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¿Que siete años caninos equivalen a uno humano? No esté tan seguro

Si un año en la vida de un ser humano realmente fuera equivalente a siete años en la de un perro, entonces la gente alcanzaría la edad reproductiva a los siete, y algunas personas vivirían más de 150 años.

Por más de 50 años, científi cos y amantes de los perros han intentado desacreditar el mito de los años caninos. Sin embargo, persiste en libros, artículos noticiosos y en la imaginación popular. Sin importar cómo se mida, esta noción numérica tiene una longevidad impresionante.

"Es invencible", dice Kelly M. Cassidy, curadora del museo de biología de la Universidad Estatal de Washington, quien en su tiempo libre se dedica a mantener una compilación en Internet sobre estudios acerca de la longevidad de los perros.

La simplicidad y universalidad de esta regla la convierte en un método convincente que la gente utiliza para rastrear el crecimiento de sus perros o para monitorear sus propias vidas a través de las de sus mascotas.  Esa simplicidad, sin embargo, es también su talón de Aquiles.

Los científi cos preferirían conversiones con más matices. Los años de vida promedio de los cientos de razas caninas pueden variar entre los 8 y los 16. Y los perros crecen rápidamente en los primeros años, por ejemplo, las razas más grandes alcanzan el equivalente a los 18 años en humanos cuando apenas están dando sus primeros pasos, a los 2 años. "Ocho años en una raza no son equivalentes a ocho años en otra", dice David J. Waters, director asociado del Centro de Envejecimiento y el Curso de la Vida, de la Universidad de Purdue, en Indiana.

Sigue siendo un misterio para los científi cos por qué los perros más grandes mueren más jóvenes. En diferentes especies, los animales más grandes suelen vivir más años: compare al hombre con los ratones. Aunque, dentro de una misma especie, a veces prevalece la relación inversa: las ratas más pequeñas viven más que las más grandes.

Rastrear el origen de la mitología de los años perrunos es difícil. Una inscripción en la Abadía de Westminster, en Londres, que data del siglo XIII, establece la relación en 9 a 1. Señala que los perros viven 9 años y los hombres 81, mientras otras formas de vida viven más por incrementos de tres, hasta llegar a la longevidad del planeta, que los cálculos de entonces establecían en 19.683 años. 
Una proporción similar fue calculada en el siglo XVIII por el naturalista francés Georges Buff on, quien dijo que los perros pueden vivir hasta los 10 o 12 años, y el hombre hasta los 90 o 100.

En algún momento desde entonces, los años de vida promedio se fi jaron en 70 para los seres humanos y en 10 para los perros, según varios veterinarios. Así fue cómo nació la regla de los siete años. "Me imagino que fue una táctica de marketing", dice William Fortney, un veterinario de la Universidad Estatal de Kansas. "(Fue) una forma de educar a la población sobre el envejecimiento de un perro en comparación a un humano, desde el punto de vista de la salud. Fue una forma de alentar a los dueños a que trajeran a sus perros al menos una vez al año", explica.

La regla se ha conservado en muchos rincones de la cultura mundial. En mayo, informes no verifi cados de un perro de 29 años en Chesterfi eld, Inglaterra, fueron destacados en titulares como 203 supuestos años humanos.

Algunos veterinarios que probaron la regla encontraron varios problemas. Hace unos 55 años, el investigador A. Lebeau estudió indicadores de etapas de la vida que perros y seres humanos tienen en común, como la pubertad, la adultez y el máximo de años de vida, y descubrió que el envejecimiento entre los perros puede darse 20 veces más rápido que entre los humanos antes del primer año de vida, disminuyendo gradualmente hasta una relación de alrededor de 5 a 1. Desde entonces, los científi cos han utilizado archivos de hospitales veterinarios y encuestas de clubes de criadores para defi nir la relación con más precisión, por raza y por peso.

Sin embargo, la nueva ortodoxia está basada igualmente en números inciertos, por lo menos en EE.UU., donde no hay un centro de estadísticas caninas. En cambio, hay tres fuentes principales de información: empresas de seguros para perros, encuestas de clubes de criadores y hospitales veterinarios.

Las dos primeras pueden estar orientadas a perros que viven más años, porque los dueños que pertenecen a clubes de criadores y compran seguros podrían gastar más en prolongar las vidas de sus perros.

Por su parte, los hospitales pueden estar orientados hacia vidas más cortas, porque suelen atender los casos más difíciles, de perros que no son saludables.