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Editorial / Envidia de la buena

Mientras en buena parte de América Latina, incluyendo a Colombia, los países empiezan a salir de un marasmo productivo que ha sido largo y costoso, en Brasil pareciera que el carnaval llegó antes de tiempo. Así lo dejó en claro ayer la Bolsa de Sao Paulo que alcanzó el nivel más alto en 17 meses, impulsada por la acción de Petrobras que sigue acumulando anuncios sobre nuevos descubrimientos de crudo.

Pero la euforia en dicho mercado tuvo como fundamento lo dicho por el presidente Luiz Inácio 'Lula' da Silva quien sostuvo que la economía de su país está creciendo a un "ritmo chino", pues la dinámica anualizada en el tercer trimestre del 2009 habría sido cercana al 9 por ciento.

Semejante tasa es sorprendente, no sólo por el tamaño del aparato brasileño, sino porque contrasta con las predicciones que se hacían pocos meses atrás. En julio pasado, por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional sostuvo que la nación más grande de la región sufriría una contracción del 1,3 por ciento. Ya en octubre, sin embargo, ese cálculo había sido revisado a una baja de 0,7 por ciento, aunque a la luz de lo ocurrido lo más probable es que ahora las proyecciones tengan signo positivo. Debido a ello, todo indica que Latinoamérica acabará pasando el 2009 en negro, a pesar de que el mal desempeño de México actuará como un lastre importante.

La impresionante recuperación de Brasil es una confirmación más del peso cada vez más evidente que tendrá dicha nación en el contexto regional y mundial. Con 8,5 millones de kilómetros cuadrados que equivalen a casi la mitad del área de América del Sur, su poderío en todos los aspectos es día a día más notorio. No solo sus compañías están dentro de las más grandes de la zona, sino que han comenzado a sentirse en otras latitudes como lo atestigua el caso de Colombia en donde compañías provenientes de dicho territorio se han consolidado como grandes inversionistas en industrias extractivas, además de la siderurgia y el sector aéreo.

Con razón, forma parte de los llamados BRIC (Brasil, Rusia, China e India), el club de las cuatro economías emergentes que los especialistas identifican como las de mayor potencial en la primera mitad del presente siglo. De hecho, quienes saben de tendencias sostienen que el Producto Interno Bruto del país suramericano será el quinto más grande del planeta en un par de décadas, avanzando nada menos que cuatro posiciones frente a su lugar actual.

Pero aparte de reconocer que el llamado 'milagro brasilero' es una realidad, el interés de los especialistas se concentra ahora en mirar las recetas aplicadas para sortear la tempestad global. Y es que hace apenas 12 meses las noticias hablaban de un fuerte retroceso en la producción manufacturera, que vino acompañado por una caída importante en las exportaciones tanto de minerales como de alimentos. De hecho la rápida devaluación del real puso en su momento en aprietos a más de una empresa importante que debió ser socorrida de emergencia por el Gobierno en Brasilia.

Tales angustias, claramente, son cosa del pasado. En contraste con lo que le sucedió en otras épocas de turbulencia mundial, la administración de Lula encaró la tormenta con una buena posición de reservas internacionales y una situación fiscal de relativa fortaleza. Ambos hechos le permitieron mantener la suficiente liquidez y darle garantías al sector financiero, así como impulsar planes para fortalecer la demanda interna. Estos incluyeron, por ejemplo, un ambicioso programa de estímulo a la compra de vehículos que llevó a miles de compradores a las salas de exhibición de las marcas más conocidas.

Fueron precisamente los casi 200 millones de consumidores brasileños los que hicieron la diferencia. El aumento en el poder de compra, gracias a una tasa de inflación en descenso, logró que la parálisis manufacturera fuera muy corta. De la mano de la reactivación de las fábricas, las cosas dieron rápidamente la vuelta. Tanto, que el temor de una aceleración en las tasas de desempleo nunca se produjo.

Según el Ministerio de Trabajo, en los 10 primeros meses del 2009 fueron creados 1.163.607 nuevos cargos formales. Debido a ello, el ministro de Hacienda, Guido Matega, sostuvo que la tasa de crecimiento del próximo año será cercana al 6,5 por ciento, algo que produce envidia, así sea de la buena.

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