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Editorial / Una noticia alentadora

Publicado el 04-11-09

Una buena noticia que quedó refundida entre las tormentas políticas que de tiempo en tiempo soplan por el país, fue el comportamiento de las exportaciones en septiembre. Si bien esa conclusión no parece nada obvia cuando se tiene en cuenta que en los primeros nueve meses del 2009 las ventas externas de Colombia experimentaron un retroceso del 18,5 por ciento al sumar 23.853 millones de dólares, una mirada más cercana a las cifras demuestra que la tendencia de los últimos tiempos ha empezado a cambiar.

Eso no parecía tan sencillo a la luz de las previsiones asociadas con la crisis internacional que estalló con fuerza a finales del año pasado. La profunda caída que experimentaron los aparatos industriales de las naciones desarrolladas trajo un fuerte descenso en la demanda de materias primas y bienes manufacturados, que además se sintió en las cotizaciones de los productos básicos en las bolsas globales. El ejemplo más claro de todos lo dio el petróleo, cuando el barril pasó a valer la tercera parte de su máximo histórico en menos de un semestre.

Semejante situación se percibió en todas las latitudes, incluyendo la colombiana. Después de haber llegado a exportaciones récord de 37.626 millones de dólares en el 2008, todo apuntaba a una descolgada vertiginosa en las ventas. De hecho, tanto el Gobierno como el Banco de la República hablaron de una contracción de entre el 25 y el 30 por ciento, con lo cual el país podría pasar del rojo al negro en el saldo de su balanza comercial con el resto del mundo.

Tales previsiones, afortunadamente, no se han cumplido. Aunque en la primera mitad del 2009 las exportaciones tradicionales sufrieron un golpe ante los menores precios del petróleo, el carbón y el ferroníquel, así como por la apreciable reducción en la producción cafetera, las no tradicionales se comportaron bastante bien. En ese momento resultó clave la fortaleza del mercado venezolano, pues los despachos a esa nación prácticamente se mantuvieron constantes hasta junio, de la mano de la incapacidad de la Revolución Bolivariana de aumentar sus niveles de autosuficiencia.

Sin embargo, al cierre del año la situación se ve muy diferente. Como es conocido, el gobierno de Hugo Chávez decidió como objetivo de mediano plazo reducir el intercambio con Colombia 'a cero' en represalia por el acuerdo que le permite a militares estadounidenses usar siete bases aéreas en el país. Y aunque todavía no ha logrado la meta, no es descabellado decir que va por buen camino. En septiembre, por ejemplo, las exportaciones a Venezuela cayeron a la mitad y es de esperar que sigan una senda decreciente.

En contraste, los precios de los productos básicos y la demanda mundial han empezado a recuperarse. Tanto el mayor crecimiento de China, como la reactivación de la producción en Estados Unidos y buena parte de Europa y Asia, han traído consigo mejores perspectivas para el comercio exterior. Debido a ello, el ritmo de declive de las ventas totales de Colombia ha descendido notoriamente. Así ocurrió en septiembre cuando la caída fue de 10,7 por ciento, ante la baja del 15,4 por ciento en las exportaciones tradicionales y del 4,5 por ciento en las no tradicionales.

Incluso son estas últimas las que tuvieron un desempeño sorprendente, ya que si se excluyen las ventas a Venezuela el aumento fue de 19,6 por ciento. De tal manera, en el caso de Alemania el incremento llegó a 80 por ciento, en el de España a 53 por ciento, en el de Estados Unidos a 28 por ciento y en el de Perú a 22 por ciento. Productos como el azúcar y la carne, pero también los químicos y los bienes metalúrgicos tuvieron mucho que ver con lo sucedido.

Así las cosas, el final del año ya no se ve tan complicado. De un lado, es posible esperar una reacción de las ventas de hidrocarburos, tanto por los mayores despachos como por los mejores precios. Pero sin duda lo más llamativo es que el desplome del mercado venezolano puede ser absorbido por lo que pase en otros destinos.

Sin desconocer que perder al que tradicionalmente ha sido el segundo socio comercial del país es muy grave, también es alentador ver que hay capacidad de reacción y que los exportadores no se quedaron cruzados de brazos ante la crisis.

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