Es uno de esos contrastes que causan satisfacción. Si hace escasos 12 meses las quejas del público eran notorias ante los pobres resultados de los fondos de pensiones, ahora llegó el momento del desquite. De acuerdo con las cifras más recientes, la rentabilidad registrada en el 2009 supera con creces la obtenida por activos como los certificados de depósito a término o las cuentas de ahorro, para sólo citar un par de casos. Así ocurrió en septiembre cuando las ganancias percibidas equivalieron a un rendimiento mensual superior al 4 por ciento y uno anual del 25,3 por ciento.
Y las cosas siguen bien. A octubre, los fondos de pensiones obligatorias administraban ahorros de largo plazo de los colombianos por 74,9 billones de pesos, lo cual representa algo más del 15 por ciento del PIB. Del valor mencionado, los afiliados han hecho aportes por 30,4 billones de pesos y acumulado dividendos por el resto, lo que indica que, para decirlo en términos coloquiales y no del todo técnicos, los intereses han sumado más que el capital. En promedio, la rentabilidad anual histórica de los pasados 15 años asciende al 15,92 por ciento, una cifra que se compara muy bien con la de otras opciones disponibles en el mercado.
Lo ocurrido ha permitido dejar atrás los peores temores, aparecidos cuando el huracán de la crisis internacional sopló con fuerza. No hay que olvidar que durante las semanas siguientes a la bancarrota del banco de inversión Lehman Brothers los principales mercados financieros, nacionales y mundiales vieron afectados los precios de los activos, lo cual implicó un rendimiento negativo de 5,5 por ciento para los fondos de pensiones en octubre del 2008. Ese panorama oscuro había sido más la constante que la excepción durante buena parte del año pasado, sobre todo en Colombia, a raíz del alza en las tasas de interés que perjudicó la valoración de los títulos de deuda y el retroceso en las acciones, pero en ese momento la alarma llegó a su máxima intensidad.
La alerta roja continuó hasta comienzos de marzo. Sin embargo, con el paso de los días las bolsas presentaron nuevamente desempeños positivos, basados en las expectativas de una recuperación económica mundial en el mediano plazo. El cambio de viento resultó bienvenido para los inversionistas, pues en todas las latitudes los saldos en rojo habían remplazado los resultados en negro. Por ejemplo, los fondos de pensiones en Chile y Perú mostraron caídas importantes, como consecuencia directa de la debacle en el mercado accionario.
Bajo tales circunstancias, es indudable que el temporal ya pasó. Pero así como resultaba injusto llevar al paredón a las sociedades administradoras durante las épocas difíciles del 2008, tampoco es apropiado hacer ferias y fiestas sobre rendimientos que son muy buenos, pero que deben analizarse en un escenario de tiempo mucho más largo. Es importante, entonces, considerar que los fondos de pensiones obligatorias están diseñados para administrar los ahorros de largo plazo de los afiliados, los cuales deberían permanecer por periodos de tiempo similares a lo que dura su vida laboral. En este sentido, los fondos de pensiones han presentado una rentabilidad mayor al 17 por ciento anual desde febrero de 1998, la cual supera en casi 10 puntos porcentuales la inflación observada durante el periodo mencionado.
Tal advertencia es necesaria en la medida en que los descensos en la tasa de interés deberían terminar en los meses que vienen. Además, no se puede descontar que el costo del dinero suba en el mediano plazo, cuando la economía colombiana vuelva a ganar ritmo y la inflación -que se mantiene en niveles históricamente bajos- asome otra vez su cara. En el momento en que ello ocurra, el precio de los títulos de deuda, en los que los fondos de pensiones han colocado casi el 44 por ciento del dinero que administran, tenderían a disminuir y con esta baja también las ganancias para los ahorradores.
Por eso, es mejor prepararse mentalmente para rendimientos menos extraordinarios que, no obstante, deberían ser positivos. El desarrollo del mercado accionario y la aparición de nuevas opciones en una economía que tiene cómo crecer más rápido van a ser claves para contribuir a que los fondos de los futuros pensionados aumenten a buen ritmo, y que lo hagan a pesar de baches o picos que deben ser mirados, siempre, en perspectiva.
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