Hace años ya, un dirigente mexicano, Carlos Hank González, expresó una frase lapidaria: "un político pobre, es un pobre político". Y aunque es poco probable que la haya escuchado, resulta indudable que el actual alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, la está poniendo en práctica. Y es que de acuerdo con las informaciones más recientes, el burgomaestre de la llamada 'capital del mundo' no ha dudado en usar profusamente su chequera personal para seguir en el cargo. Dueño de la exitosa agencia de noticias que lleva su apellido, Bloomberg se ha gastado 85 millones de dólares en su campaña de reelección y el cálculo es que puede llegar a los 140 millones antes de que tengan lugar los comicios, el próximo 3 de noviembre. De acuerdo con los estimativos, el total de fondos propios utilizados por el mandatario neoyorquino a lo largo de su vida pública ascendería a 250 millones de dólares, una suma descomunal. En comparación, el tope para un aspirante a la Alcaldía de Bogotá se acerca a los 3 millones de dólares, aunque hay quienes sostienen que la cifra real es cercana a los 5 millones. No es la primera vez que algo así ocurre, sobre todo en un país donde personas acaudaladas deciden presentarse a cargos de elección popular. Por ejemplo, el gobernador del Estado de New Jersey, Jon Corzine, giró cerca de 130 millones de dólares, mientras que Steve Forbes (editor de una conocida revista de negocios) y Ross Perot, se gastaron 114 y 65 millones de dólares, respectivamente, tratando de llegar a la Casa Blanca.
Pero si bien no hay nada que lo prohiba, la competencia es desigual. En el caso concreto de Bloomberg, quien tiene buenos índices de popularidad, sus gastos son 14 veces más altos que los de su rival, el demócrata William Thompson. Así las cosas, es poco probable que haya un cambio en una alcaldía en donde está claro el poder del dinero.
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