En medio de los agites propios de la realidad nacional, un hecho importante ha pasado relativamente desapercibido. Este tiene que ver con que el sector de la edificación en Colombia parece haber retomado un nuevo rumbo de crecimiento tras soportar una fuerte desaceleración, en medio de los ajustes experimentados por los mercados mundiales y por la propia contracción de la actividad económica en el país. De confirmarse el cambio de tendencia, una reactivación de la construcción contribuiría, sin duda, a apuntalar positivamente, tanto a ciertos ramos industriales, como al empleo.
Al respecto, hay que mirar las evidencias. La información a la mano indica que las ventas han comenzado a mostrar mejoras importantes a partir de la entrada en vigencia de las medidas anticíclicas adoptadas por el Gobierno a comienzos de abril. Como se recordará, dicho apoyo consiste en un subsidio para la tasa de interés que puede llegar a ser entre 3 y 5 puntos porcentuales para viviendas de hasta 167 millones de pesos.
En consecuencia, las cifras de Coordenada Urbana, el sistema de información georreferenciado de Camacol, muestran que en el periodo transcurrido entre abril y agosto, las transacciones presentaron un incremento del 15 por ciento con respecto al mismo lapso del 2008, y de 42 por ciento frente a los cinco meses anteriores a la medida. También el indicador de lanzamientos (unidades nuevas en el mercado) mostró en el mes de agosto una variación anual de 18 por ciento, jalonado esencialmente por la oferta nueva de Vivienda de Interés Social, VIS.
De otra parte, las licencias de construcción aprobadas, un indicador que presenta un rezago de entre 9 y 12 meses con respecto a la terminación de los proyectos, han empezado a reaccionar favorablemente. El tiempo que transcurre, sostienen los conocedores, se explica por el ciclo que atraviesa una obra, el cual parte desde su diseño y lanzamiento al mercado a través del esquema de venta sobre planos, para tramitar posteriormente la licencia de construcción una vez se alcanza el punto de equilibrio en unidades colocadas, el cual oscila entre 55 y 65 por ciento del total.
Según lo comunicó el Dane esta semana, en agosto pasado el área licenciada total se contrajo 1,8 por ciento frente al mismo mes del 2008. Esa cifra, aunque negativa, muestra una franca recuperación ante la caída de 27 por ciento registrada entre enero y julio. De acuerdo con la entidad, el metraje para vivienda durante los primeros ocho meses del 2009 disminuyó 24,1 por ciento. Por categoría, lo correspondiente a la construcción de vivienda diferente a VIS se redujo 32,2 por ciento y el área tipo VIS se incrementó 10,3 por ciento.
Las estadísticas, sin embargo, muestran dos realidades diferentes. Ante ello, los conocedores del sector insisten en que el repunte en el área licenciada acabará reflejando, ojalá más temprano que tarde, una situación más favorable. Los más optimistas esgrimen como argumento el clima más conveniente para la compra de activos fijos que se nota en las encuestas de opinión. Por otra parte, la baja en las tasas de interés y de la inflación -que afecta los créditos en UVR- es un aliciente adicional para la compra de vivienda.
De otro lado, existe optimismo de que las construcciones en destinos diferentes a vivienda regresen también al terreno del crecimiento. En ese sentido, hay quienes expresan temores por una saturación de la oferta en el mercado de oficinas en las grandes capitales, aunque todavía la evidencia es demasiado frágil.
Lo que sí no parece haber ocurrido es un retroceso de los precios, a pesar de la esperanza de algunos compradores potenciales.
Quienes saben del tema aseguran que la curva de incrementos se ha aplanado, pero que no ha habido marcha atrás. Esa es una buena noticia no solo para los poseedores de finca raíz, sino para las entidades financieras, sobre todo a la luz de lo ocurrido en otras latitudes, en donde las daciones en pago se han disparado, contribuyendo de paso a hacer más fuerte el ciclo depresivo.
Todo depende, por supuesto, de que la economía colombiana empiece a transitar con mayor decisión por la senda de la recuperación. Pero en este caso, los voceros de la construcción insisten en algo que ya es importante: que lo peor ya pasó.
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