El sorpresivo repunte en el precio del dólar, que durante la sesión de ayer registró un alza superior a los 55 pesos, constituye un interesante preámbulo a la reunión de la junta directiva del Banco de la República, programada para el viernes próximo. La razón es que a raíz de lo sucedido durante los últimos días, hay quienes creen que el llamado de urgencia que se le hizo al Emisor, en el sentido de adoptar medidas para hacer subir la tasa de cambio, ha bajado de intensidad. En la última semana, por ejemplo, la devaluación ha sido de 6,1 por ciento y casi triplica a la observada en el caso del real brasileño. Sin embargo, es poco probable que los altibajos propios del corto plazo tengan peso en las consideraciones de una entidad que mira las tendencias con un horizonte más amplio.
De tal manera, es aconsejable que los integrantes de la junta examinen sin apasionamientos un tema sobre el cual es necesario tener cabeza fría. Por una parte, las reuniones que éstos han mantenido con representantes del sector privado, en diferentes regiones del país, han mostrado un panorama preocupante del sector productivo, en el cual hay gran inquietud por el impacto del cierre cada vez más evidente de las exportaciones hacia Venezuela, que se combina con la escasa dinámica del mercado interno. Esa circunstancia, además, tiene incidencia sobre la marcha del índice de precios al consumidor, como lo prueban los informes provenientes de las plazas de mercado en donde el abastecimiento de productos alimenticios pareciera ser abundante. Bajo tal perspectiva, un alza del dólar le ayudaría al sector productivo y no afectaría negativamente el logro de la meta de inflación.
Al mismo tiempo, los técnicos siguen enfrascados en la discusión sobre cuál es el punto más adecuado de la tasa de cambio. Sin desconocer los pedidos de los exportadores que quisieran ver una realidad muy diferente a la actual, es indudable que la brújula en este caso tiene que ver con la ponderación de un índice real, cuya estimación incluye el valor de un buen número de monedas frente al peso y los precios en otros países con los cuales Colombia mantiene un buen nivel de comercio. Por tal motivo, resulta revelador un escrito hecho por la Subgerencia de Estudios Económicos del Banco de la República que fue publicada en la edición de septiembre de 'Reportes del Emisor'. Según este, al cabo de evaluar diferentes metodologías de medición, "es difícil concluir que la tasa de cambio actual se encuentre desalineada significativamente de su valor de equilibrio de corto o largo plazos". Además, el informe concluye afirmando que "la moneda se encuentra depreciada". Dicho en otras palabras, hay quienes entienden que no habría motivos de verdadera alarma, por lo menos cuando el dólar sobrepasa la barrera de los 1.900 pesos.
No obstante, incluso si se acepta ese argumento, es indudable que el Banco no se puede quedar cruzado de brazos. Uno de los motivos es que la volatilidad es una de las características típicas del mercado cambiario colombiano. La evidencia de los últimos tiempos sugiere que cuando hay fenómenos de apreciación en toda la región, en el país se sienten en forma más profunda y que algo similar ocurre en el caso contrario. De tal manera que no estaría mal evaluar si hay mecanismos tendientes a disminuir las presiones especulativas, aunque es probable que la conclusión sea que sencillamente no hay mucho que hacer al respecto.
En contraste, hay que examinar las opciones que se han mencionado después de la reunión que tuvo lugar entre la junta del Emisor y el Gobierno el jueves pasado y que complementarían las decisiones del Ejecutivo, orientadas a monetizar menos divisas.
Particularmente el análisis debería detenerse en la conveniencia de reinstituir un programa de acumulación de reservas internacionales, como el que fue suspendido hace algo más de un año. Circunstancias como la elevación en los precios de las materias primas justificarían esa postura, pues el país se seguirá consolidando como un exportador creciente de carbón y petróleo.
Y aunque para neutralizar una muy probable abundancia de dólares en los próximos años lo que se necesita es un fondo de estabilización que se mantenga en el exterior, vale la pena comenzar con un paso al frente.
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