El deterioro de las relaciones entre Colombia y Ecuador no da tregua.
Ayer entró en vigor el aumento de aranceles para 1.346 productos colombianos, la mayoría de los cuales se subieron entre 20 y 30 por ciento.
No se trata de poca cosa. Es nada más y nada menos que el uso de las restricciones al comercio como retaliación por las diferencias de tipo políticos y los impasses que se han venido registrando entre las dos naciones en los últimos años.
Lo grave es que la situación amenaza con empeorar. Ayer el Gobierno del país vecino anunció que, como lo está haciendo Venezuela, a partir de enero del año entrante comenzará a expropiar tierras improductivas.
Así lo señaló el ministro de Agricultura, Wálter Poveda, quien ratificó la intención de traspasar esos predios a los campesinos.
El hecho preocupa a muchos finqueros colombianos que se han establecido en territorio ecuatoriano, con el fin de producir banano, flores y/o arroz, entre otras actividades agropecuarias. Aunque la medida no los afectaría, sí genera temor.
Un comité especial creado por el Gobierno de Ecuador determinará qué tierras no han sido cultivadas en dos años y por lo tanto deberán ser vendidas al Estado, afirmó Poveda.
"La intención del Gobierno es evitar que los propietarios mantengan improductivas las tierras esperando ganar plusvalía con obras a cargo del Estado", añadió.
Se trata de hacer realidad el anuncio del presidente Rafael Correa el pasado 4 de julio, como parte de la radicalización de su proyecto socialista.
Aunque el Gobierno anticipa que no hay lugar a pánico de los inversionistas, el nerviosismo ya ronda a los dueños de fincas.
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