Hace ocho meses un kilo de panela valía 1.200 pesos. Hoy apenas llega a la mitad de ese precio. Y lo que es peor: los cultivadores de caña de la Hoya del Río Suárez, que incluye a productores de Santander y Boyacá, todavía tienen caña sembrada en abundancia, lo que indica que el país demorará varios meses en consumir la totalidad de cosecha.
El problema se originó, porque la empresa Alcohol SA. empezó a construir una planta de producción de etanol en esa zona, y luego le cedió el proyecto a Provealcohol, que sin tener asegurado el cierre financiero, firmó contratos de producción en 2.000 hectáreas, con los cañicultores de la región para obtener materia prima. Sin embargo, la empresa no ha conseguido el desembolso de un crédito con recursos de Finagro para terminar la construcción de de ésta. En realidad, el problema radica en que Provealcohol no ha cumplido con las exigencias de Finagro, respecto a las garantías, pues el Banco Agrario, como intermediario, ya aprobó el préstamo amparado en el FAG.
Mientras se resuelve el asunto de la planta, que es una iniciativa de carácter privado, y disminuye la oferta de caña y panela en el mercado, el Gobierno está tratando de ayudar a los productores fomentando la compra de este alimento mediante subastas públicas en la Bolsa Nacional Agropecuaria, para el Icbf y las Fuerzas Militares. También se inició una campaña por 1.000 millones de pesos para fomentar el consumo de panela por parte de los colombianos.
Pero los campesinos reclaman una solución concreta.
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