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Editorial / Mejor con cautela

Publicado el 08-07-09

Aunque en sus sesiones más recientes, las cotizaciones en la Bolsa de Valores de Colombia han mostrado una modesta tendencia a la baja, esa situación no esconde que ha existido una importante valorización en los títulos de renta variable que se negocian en el mercado nacional. Y es que desde cuando en octubre del año pasado los precios de las acciones en la plaza local tocaron su mínimo en tres años, las circunstancias han cambiado en forma radical.

Para comenzar, es claro que el nerviosismo generalizado que invadía al mundo ha sido remplazado por una mezcla de resignación y esperanza, al menos en esta materia. Más allá de los estragos dejados por la recesión global, de unas semanas hacia acá la tendencia es otra en lo que tiene que ver con las acciones.

En algunas latitudes, la impresión es que hubo caídas excesivas, mientras que en otras hay optimismo de que la recuperación llegue más temprano que tarde o que el coletazo sea menos fuerte que en Japón o Europa, para citar dos ejemplos concretos. También ha disminuido la percepción de riesgo sobre un grupo de economías emergentes, incluyendo las latinoamericanas, lo cual ya se ha visto reflejado en las tasas de cambio.

En el caso local, ocho meses después de la descolgada, el auge del mercado colombiano sólo se compara con el del chileno, cuya alza ha sido del 46 por ciento. De tal manera, el Índice General de la Bolsa (Igbc) recuperó 53 por ciento en ese periodo y en contra de todos los pronósticos no ha presentado correcciones fuertes. Ante lo sucedido, hay quienes pronostican que el Igbc volverá pronto a los 10.700 puntos, el mismo nivel que alcanzó en diciembre del 2007.

Pero más allá de que toda predicción en estos asuntos tiene que ser tomada con beneficio de inventario, vale la pena analizar si los elementos que justifiquen parte de la euforia reciente tienen base real. De un lado, y sin desconocer el crecimiento negativo durante el primer trimestre del 2009, han vuelto a ganar volumen las voces que dicen que, comparativamente, Colombia sentirá menos la crisis que buena parte de sus vecinos. La recuperación en los precios de las materias primas ayuda a despejar el fantasma de un faltante de divisas, mientras que medidas como la baja en la tasas de interés hace más atractivas a las acciones en general y en particular a aquellas que tienen un dividendo aceptable, lo que garantiza una rentabilidad mínima. Por otra parte, los compradores institucionales locales, en especial las Administradoras de Fondos de Pensiones, siguen recomponiendo sus posiciones en renta variable, de la mano de flujos netos mensuales constantes.

Lo anterior, sin agregar que la reforma financiera recién aprobada por el Congreso y que permite la conformación de diversos fondos pensionales, ajustados a los perfiles de riesgo de diferentes tipos de inversionistas, puede aumentar la demanda.

Una mención especial merece el caso de Ecopetrol, cuyo peso en los índices bursátiles equivale al de todas las demás acciones juntas. Tanto por su número de socios, como por el volumen de las transacciones diarias de sus papeles y por su valor como empresa, es imposible hacer abstracción de la petrolera de mayoría estatal. A este respecto, es claro que su futuro es más alentador con el barril de crudo cercano a los 70 dólares, así se encuentre lejos de los récord registrados hace exactamente 12 meses. No obstante, la compañía ha hecho un esfuerzo importante por aumentar su nivel de producción y compensar parcialmente con volúmenes más altos el descenso en las cotizaciones del combustible. Tales factores ayudan a entender por qué el entusiasmo sobre los resultados del segundo semestre ha subido, sin desconocer la presencia de movimientos especulativos, que están atados al futuro de los insumos energéticos en un plazo más largo.

Hecha esa advertencia y ante la falta de vientos que soplen con fuerza a favor de la economía colombiana, suena difícil que las alzas del pasado reciente sigan con un ritmo similar al observado. Incluso, en un ambiente en el que todavía prima la incertidumbre, son muy probables los altibajos en un mercado que tiene fortalezas, pero alrededor del cual también es bueno ser cauteloso y sobre el cual no conviene esperar ganancias extraordinarias que no tienen, por lo menos todavía, un asidero real.

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