Los letreros de 'se vende' o 'se arrienda', que se han multiplicado en las ventanas de centenares de edificios son un testimonio silencioso, pero elocuente. Por ello fueron pocos los gestos de sorpresa ayer, cuando el Dane informó que el área que recibió licencias para construcción cayó 29,4 por ciento en abril y que el acumulado del año muestra un retroceso del 27,5 por ciento.
La disminución es evidente en la gran mayoría de los diferentes tipos de edificaciones. En lo que tiene que ver con vivienda de todas las clases, el descenso es de 26,7 por ciento, aunque en el caso de la Vivienda de Interés Social hay un pequeño repunte de 4,3 por ciento. A este respecto hay que aclarar que el número registrado dista del observado en la misma época del 2007, con lo cual es imposible hablar de un cambio de tendencia. También hubo menor actividad en las áreas de comercio, industria, oficinas y hospitales.
Por otro lado, es claro que el mayor impacto es el de Bogotá, en donde el enfriamiento es mayor que en otras zonas del país. Si bien Cali, Medellín y Cartagena registran también cifras negativas, lo sucedido no equivale a lo ocurrido en la capital. En contraste Barranquilla mantiene un ligero incremento, lo cual tiene lógica dados los indicadores sobre la actividad económica en la tercera ciudad del país.
Los datos oficiales confirman el enfriamiento de un ramo que en años recientes lideró las buenas cifras de la economía. Aunque la expectativa es que el sector de construcción, que incluye a las obras civiles, acabe pasando el 2009, es claro que ello no será por cuenta de las edificaciones en donde el aterrizaje que se preveía está comprobado.
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