Imposible hacer un recuento de la historia argentina sin mencionar el oscuro capítulo de la Junta Militar que gobernó al país durante casi siete años.
En ese mismo orden de ideas, es primordial recordar la figura de Raúl Alfonsín, el abogado nacido en la población de Chascomús, quien asumió la presidencia de Argentina en 1983, lo que significó el regreso de la democracia al país.
Durante su mandato, Alfonsín, quien llegó a la Casa Rosada como candidato de la Unión Cívica Radical, llevó a juicio a los militares de la Junta y creó una comisión de intelectuales para investigar los crímenes que se registraron durante ese aciago periodo.
No obstante, Alfonsín no pudo cumplir con la totalidad de su mandato y tuvo que renunciar antes de terminar su etapa presidencial.
Más allá de las presiones por parte de los militares, el tema económico fue el que determinó la salida del hombre que murió ayer a sus 82 años de edad, víctima de un cáncer de pulmón.
En 1985, el mandatario promovió la creación del austral, una nueva divisa para Argentina, con la que el país pretendía combatir la galopante inflación. Sin embargo, el gasto excesivo del Gobierno terminó por disparar aún más el costo de vida. A Alfonsín hay que abonarle que en ese mismo año dio las primeras pinceladas al actual Mercosur, junto con el presidente brasileño José Sarney.
Otro factor que incidió en la salida del poder de Alfonsín fueron las constantes huelgas de los sindicatos que pedían mejoras salariales para hacerle frente al alto costo de vida. Además, en 1988, Argentina declaró la moratoria de su deuda, razón por la cual el Banco Mundial decidió cortar la ayuda para el país.
Alfonsín será entonces recordado más por su labor democrática, que por su gestión económica.
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