No fue menor el avance conseguido en la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que terminó anoche en Medellín. Y es que el logro de un acuerdo tendiente a aumentar en forma sustancial el capital de la entidad multilateral es significativo. Por una parte, porque concuerda con la tendencia que se ha visto en otros organismos de las mismas características, que están siendo reforzados con miras a hacerle frente a la pavorosa crisis que afecta a la economía mundial.
Por otra, y más importante todavía, es que el BID es la principal fuente de recursos de préstamos de América Latina y el Caribe y necesita un refuerzo para tener más actividad en la región.
Si bien la propuesta contaba con el apoyo mayoritario de los 48 países que son socios de la institución, la discusión tras bambalinas no fue nada fácil. El principal obstáculo fueron las señales confusas enviadas por Estados Unidos, que con cerca del 30 por ciento de las acciones del banco, es definitivo a la hora de lograr que las iniciativas de aumento de capital prosperen. Y es que el Departamento del Tesoro norteamericano tiene la cabeza ocupada en multitud de temas, comenzando por la crisis que tiene postrada a la nación más poderosa del planeta.
Pero además, algunos sectores de la prensa le han hecho eco a las afirmaciones del senador republicano Richard Lugar, quien en diversas cartas ha cuestionado las pérdidas incurridas por el BID, de casi 1.900 millones de dólares, debido a la desvalorización del portafolio de inversiones de la entidad. Esa fue la razón por la cual Timothy Geithner exigió mecanismos para que, cuando la entrada de recursos resulte definida completamente, no se vuelvan a presentar problemas como los anotados.
Esa circunstancia, sin embargo, no demerita lo logrado en Medellín. Ahora es claro que el BID es una institución consolidada, lista para enfrentar los desafíos de los próximos 50 años y, ojalá, de muchos más.
Aunque el primer paso en la búsqueda del objetivo de fortalecer la capacidad de crédito del organismo ya se dio, aún queda camino por recorrer y seguramente muchas posiciones encontradas por conciliar.
Algunos países son partidarios de que la capitalización se dé bajo la formulación de una nueva estrategia institucional que utilice recursos adicionales de forma eficaz, para brindar apoyo a programas de protección social, reducción de pobreza y desigualdad, realización de inversiones en infraestructuras y cambio climático. Los representantes considerarán la capacidad del BID para movilizar recursos adicionales y deberán plantear otras medidas para ayudar a ampliar los flujos de capital hacia los sectores público y privado en la región. Todo ello será objeto de discusión en los próximos meses.
El siguiente avance consiste en que el presidente de la Asamblea de Gobernadores, el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, quien asumió ese cargo el pasado domingo, convoque a los países miembros a una reunión extraordinaria en el tercer trimestre de 2009, a efectos de hacer un seguimiento a este proceso y sugerir los pasos a seguir.
De hecho, el ministro Zuluaga ya anunció que dará pleno cumplimiento a este mandato y que en el tiempo previsto hará la citación, previas consultas con los gobernadores, respecto al sitio y la fecha.
Por ahora, las tareas pendientes son muchas. De acuerdo con lo señalado en el texto de la resolución aprobada ayer, los gobiernos de los distintos miembros tienen como misión "presentar al Directorio Ejecutivo, para finales de abril, opciones que sean congruentes con la solidez financiera del banco, a fin de ampliar la capacidad de financiamiento del capital ordinario para ofrecer respuestas de corto plazo a la crisis a partir de este año".
La asamblea terminó, pero viene la responsabilidad de cumplir lo acordado a fin de que el organismo salga realmente fortalecido y sirva de puntal para hacerle frente a la crisis.
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