A pesar de ser la estafa más grande en la historia de la humanidad, el tema se está resolviendo relativamente rápido. Y es que han pasado escasos tres meses desde cuando el financista neoyorquino Bernard Madoff fue arrestado por las autoridades y acusado de haber edificado la 'pirámide' más cuantiosa del mundo, dejando damnificados por unos 50.000 millones de dólares. Y ahora, quien de no haber sido por el escándalo sería reconocido como un abuelo próspero y venerable, se alista a declararse culpable de fraude, el próximo jueves en una corte de Manhattan. Eso, por supuesto, no quiere decir que el proceso haya terminado. Pero la cooperación con la justicia podría servir para desenredar una maraña que sólo podrá ser aclarada parcialmente si el principal acusado de haber armado el tinglado, colabora. Si bien eso no le evitará una sentencia de cárcel que podría superar los 20 años de prisión, Madoff puede proteger algunos de los activos de su familia, aunque está por verse si el lujoso apartamento que ocupa su esposa logra salvarse de los acreedores. En cualquier caso, los bienes que le incaute la justicia serán apenas una fracción de lo que se perdió y lo que se devuelva se demorará años en llegarles a los afectados. También pasará un buen tiempo antes de que se aclare el monto de recursos involucrados, pues por ahora está claro que el financista supervisaba fondos que manejaban recursos por 17.000 millones de dólares, aunque en su confesión original ante las autoridades Madoff habló de una suma tres veces más grande. Y en cuanto a las víctimas se conocen los nombres de los bancos y de entidades que cayeron, como la del colombiano Andrés Piedrahita. Pero la lista no está completa, además de incluir un muerto: Thierry Magon de la Villehuchet, quien se suicidó después de ver que 1.400 millones de dólares invertidos, se fueron.
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