Lo normal es que sea una reunión sin sorpresas. Pero esta vez la reunión de los más de 3.000 delegados que integran el Congreso Nacional Popular de China, puede venir acompañada de cambios en el libreto. Todo por cuenta de la crisis económica global que, sin duda, será el tema principal de discusión de una cita que tendrá nueve días de duración.
Y es que como ocurre en todas partes del mundo, la nación más habitada del planeta ha visto desaparecer la rápida dinámica que experimentó en tiempos recientes. De acuerdo con los estimativos, la economía china creció 9 por ciento en el 2008 y bajaría a 6,5 por ciento en el presente año. Tales cifras pueden parecer envidiables en cualquier otra latitud, pero resultan insuficientes para mantener el desempleo en niveles manejables en una nación que ha visto como millones de personas hacen el tránsito del campo a la ciudad.
Debido a ello, hace pocos meses Pekín anunció un paquete de estímulos valorado en casi 600.000 millones de dólares, con el fin de apuntalar la demanda interna. Pero a la luz de la caída en las exportaciones y de las pocas perspectivas de recuperación pronta de las principales economías, todo apunta a que habrá un esfuerzo fiscal más decidido. Este se concentraría en proyectos de construcción vial y desarrollo de la infraestructura, pero todo depende de lo que suceda tras bambalinas en un Congreso que normalmente hace lo que los máximos jerarcas del Partido Comunista Chino dicen.
Aunque algunos economistas han dicho que ya con los programas actuales el saldo en rojo de las cuentas públicas equivaldría al 3 por ciento del Producto Interno Bruto de la nación oriental, la percepción es que queda más espacio para aumentar el gasto.
Sobre todo si se mira el ejemplo de Norteamérica y Europa en donde debido a los millonarios planes de rescate, se ha echado la prudencia fiscal por la borda.
Mensajes al Director:
ricavi@portafolio.com.co
PUBLICIDAD