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Urgente e importante

Publicado el 15-01-09

Mientras las noticias provenientes del mundo económico confirman que la coyuntura actual es la más compleja en varias generaciones, otros asuntos parecen haber quedado relegados a segundo plano. Uno de ellos es el del calentamiento global, un tema que para los colombianos es cada vez menos retórico a medida que pasan los días. Así lo demuestra la fuerte temporada invernal que acaba de pasar, en la cual se alcanzaron marcas históricas de precipitación pluvial. También lo comprueba el clima registrado en el país durante los primeros días de enero, en los que el sol se ha visto menos que en otras épocas.

Si bien el Ideam asegura que no se prevén perturbaciones en este frente durante el 2009, es evidente que las tendencias son alarmantes. No solo el deshielo de los principales nevados continúa, sino que en las costas Atlántica y Pacífica las olas han golpeado con una fortaleza inusitada, en parte debido al aumento en el nivel de los océanos. Es cierto que tales fenómenos son de orden mundial, pero esa explicación no le sirve como consuelo a los damnificados de las inundaciones o del fenómeno del mar de leva.

Así las cosas es claro que, como dice el experto Manuel Rodríguez Becerra, el cambio climático inducido por el incremento en la atmósfera de las concentraciones de gases de efecto invernadero constituye, junto con la degradación de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, el problema ambiental más trascendente en el siglo XXI y uno de los mayores desafíos que enfrenta la humanidad. Ese proceso, por paradójico que parezca, ha venido acompañado de una mayor fortaleza institucional en Colombia, a pesar de que la fusión del antiguo Ministerio de Medio Ambiente con parte del desaparecido Ministerio de Desarrollo fue para algunos un retroceso.

Pero más allá de ese debate, hay elementos inquietantes. Uno de ellos es, precisamente, la actual crisis económica. Ante la estrechez que experimentan los países y el sector privado, existe una preocupación válida sobre si los esfuerzos de impulsar energías limpias y moderar el consumo de combustibles fósiles, pueden fracasar o ser pospuestos, tanto debido al recorte de programas y subsidios, como a la apreciable reducción en las cotizaciones de los insumos energéticos. El cambio en los precios relativos de los combustibles puede quitarle el sentido de urgencia a un asunto que requiere más acciones que declaraciones.

A pesar de que América Latina no es gran emisor de gases de efecto invernadero, está pagando las consecuencias de los excesos de otros. Según el panel IPCC, las temperaturas regionales aumentaron en cerca de un grado centígrado durante el siglo XX y el nivel del mar subió entre dos y tres milímetros por año a partir de 1980. De manera paralela, ha sido notoria la profundización de las lluvias en ciertas zonas y de los fenómenos de sequía en otras. Peor todavía es que de acuerdo con la misma fuente, el aumento en las temperaturas en la zona podría oscilar entre 0,4 y 1,8 grados centígrados para el 2020 y entre 1 y 4 grados para el 2050. Por su parte, el nivel del mar podría subir entre 18 y 59 centímetros durante este siglo, sin considerar escenarios catastróficos como lo que pueda pasar con un derretimiento acelerado de la Antártica.

Todo ello es fundamental para Colombia. No se puede olvidar que el territorio nacional es el segundo con más biodiversidad en el mundo después de Brasil. Además, el país es uno de los ocho que quedan en el planeta, que tienen más de un 70 por ciento de su cobertura forestal original. Eso para no hablar del peligro que significaría la pérdida de los páramos y la disminución de las fuentes de agua en la zona andina, en donde está ubicada la mayor parte de la población colombiana. La suerte de los habitantes de ambas costas también requiere especial atención.

De tal manera, el tema es inescapable. En el pasado, el país ha hecho algunas cosas bien y muchas mal en lo que tiene que ver con el medio ambiente. Y ahora necesita hacer más. Porque es mejor no aplicar ese refrán que dice que 'lo urgente no deja tiempo para lo importante'.

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