Publicidad

Portafolio.com.co

EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.



Patrocinado por:
  • Opine
  • Imprimir
  • Enviar
  • Tamaño del texto

Anterior 2 de 2 en Editorial

En terreno negativo

Incluso para una entidad que ha demostrado estar dispuesta a romper los códigos de la ortodoxia, la decisión que tomó ayer el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos fue particularmente audaz. No de otra manera puede calificarse la determinación de reducir las tasas de interés para los préstamos a corto plazo a las instituciones financieras, al 0,25 por ciento anual.

El recorte no solo vuelve el costo del dinero irrisorio, sino que fue incluso más allá de las apuestas de los analistas. Como resultado el aumento en el índice Dow Jones, que mide el desempeño de las acciones en el mercado de Wall Street, fue de 4,2 por ciento, pues la esperanza es que lo hecho sirva para reactivar a la postrada economía norteamericana.

Pero más allá de la reacción inicial, la pregunta es si lo hecho resultará suficiente. A manera de contestación, los expertos afirman que todo ayuda, pero que no es claro que resulte suficiente para contener el torrente de malas noticias. Tan solo ayer se supo que la construcción de casas en el territorio estadounidense llegó en noviembre al nivel más bajo desde cuando comenzaron a llevarse tales estadísticas en 1960. La cifra de 625.000 unidades no solo mostró una caída de 19 por ciento con respecto a la de octubre, sino que equivale a la mitad de la registrada hace 12 meses.

Así las cosas, incluso el dinero barato no asegura una reactivación. Las cifras del comercio sugieren que la temporada navideña va a ser muy mala, pues los consumidores han preferido ahorrar y no gastar, aparte de que el desempleo al alza ha reducido el número de compradores. Como si eso no fuera suficiente, todo indica que los recortes en los intereses, adoptados a lo largo de los meses pasados, no le han llegado a los usuarios del crédito. Además, los bancos siguen reacios a aprobar préstamos, debido a que los riesgos de incumplimiento han aumentado.

Dicho lo anterior, la Reserva Federal quiere utilizar todos los instrumentos a su alcance para inyectarle nueva vitalidad a la economía de Estados Unidos. Al tiempo que anunció la rebaja en las tasas, la entidad sostuvo que piensa comprar diferentes papeles de deuda, comenzando con los hipotecarios, con el fin de inyectar liquidez y reactivar los mercados de crédito. El valor de esas adquisiciones superaría con facilidad los 600.000 millones de dólares, una cantidad considerable, que se agrega a los fondos ya apropiados por Washington para salvar el sistema financiero.

En condiciones normales, tales medidas habrían ocasionado que muchos economistas se rasgaran las vestiduras. Pero la caída en la inflación estadounidense ha sido de tal magnitud, que hay consenso en torno a que las alzas generalizadas son poco factibles. Así quedó en claro ayer, cuando se supo que el Índice de Precios al Consumidor bajó 1,7 puntos porcentuales en noviembre, de la mano de las descolgadas en las cotizaciones de los combustibles y de los alimentos. Como resultado el acumulado anual va en apenas 1,1 por ciento, con lo cual los temores de un desbordamiento en ese frente quedaron aplazados.

A la luz de lo sucedido, las cábalas de los analistas colombianos se concentran en la decisión que tiene ante sí la junta directiva del Banco de la República el próximo viernes, cuando en su última reunión del 2008 deberá analizar si baja o no las tasas de interés que se mantienen en 10 por ciento anual desde julio. Hasta ahora, es claro que el Emisor ha preferido mantener una línea prudente, pues el mayor ritmo de la carestía no le ha dejado mucho margen.

Pero ahora, con el sector productivo haciendo agua, los llamados a aflojar la cuerda se han multiplicado.

Y es que ya hay proyecciones, como las del banco neoyorquino Morgan Stanley, que hablan de un crecimiento de apenas 1,5 por ciento para la economía colombiana en el año que viene. Si a eso se le suma que las presiones inflacionarias internas están disminuyendo y que la totalidad de las economías grandes han recortado con fuerza el costo del dinero, crece el consenso en torno a que son más las ventajas que los riesgos, a la hora de preferir que los intereses caigan.  

ricavi@portafolio.com.co

Anuncios Google