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Escándalo en Chicago

A pesar de la larga cadena de escándalos que ha hilado la humanidad desde cuando los griegos acuñaron la palabra democracia, a veces hay hechos nuevos que dejan a los defensores de este esquema sin palabras. Ese es el caso del gobernador por el Estado de Illinois, Rod Blagojevich, quien la semana pasada fue arrestado en la ciudad de Chicago, después de que el FBI comprobara que el mandatario planeaba vender al mejor postor la designación del sucesor de Barack Obama, en el Senado de Estados Unidos.

Según las normas vigentes, el nuevo inquilino de la Casa Blanca tuvo que renunciar a la Cámara Alta, después de haber sido elegido en las elecciones del 4 de noviembre. En consecuencia, la vacante debe ser ocupada por alguien del mismo partido, designado exclusivamente por el gobernador estatal, quien tiene toda la autonomía para escoger a quien desee. En este caso la designación habría sido por cuatro años, que es lo que le faltaba a Obama para concluir su período en el legislativo.

Pero con lo que nadie contaba es con la avaricia de Blagojevich, quien examinó a cinco candidatos, siempre con la intención de recibir dinero, ya fuera directamente o a través de la constitución de una fundación que recibiría fondos millonarios. Todo quedó claro en las grabaciones hechas por el FBI, que no dejan duda alguna sobre las intenciones del Gobernador.

El lío, sin embargo, es que éste todavía no ha renunciado y mantiene formalmente la potestad de nombrar al reemplazo de Obama, hasta que sea removido de su cargo, algo que todavía se demora.

ricavi@portafolio.com.co

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