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En una economía que se encamina en forma inevitable hacia la recesión, resulta difícil justificar el gasto de 150.000 dólares en ropa y peluquería en el transcurso de un mes. Pero si el nombre de la persona que lo hizo es Sarah Palin, actual candidata a vicepresidente de los Estados Unidos por el Partido Republicano, el episodio no solo es molesto, sino que puede convertirse en un verdadero desastre político. Y es que en eso consiste el más reciente escándalo protagonizado por la actual gobernadora de Alaska.
De acuerdo con revelaciones hechas por un sitio de Internet, la aspirante habría recibido prendas adquiridas en los prestigiosos almacenes Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus en septiembre, mientras que la cuenta resultó asumida por las arcas republicanas. Si bien una portavoz de la campaña dijo que no valía le pena discutir temas pequeños, es seguro que a menos de dos semanas de las elecciones el episodio será utilizado por los partidarios de Barack Obama, para impulsar al senador demócrata.
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