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La grave denuncia formulada por el vicepresidente Francisco Santos, quien sostuvo que elementos del Partido Cambio Radical tendrían la intención de 'tomarse' la Cámara de Comercio de Bogotá, es un campanazo de alerta que no puede ser ignorado. La razón es que una entidad que ha sido tradicionalmente bien manejada y que le provee buenos servicios a la ciudad no puede caer en las garras de ninguna colectividad.
Han sido tristes las experiencias del país, cuando la designación de funcionarios ha tenido que ver con cuotas y no con capacidad técnica. Tampoco es bueno el récord de Cambio Radical cuyas 'fichas' no han sido ejemplo de probidad. Por eso, hay que tener el ojo avizor para mantenerlos lejos de la entidad capitalina.
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