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Las concurridas manifestaciones del fin de semana pasado en un buen número de ciudades mexicanas y en diferentes metrópolis del mundo, volvieron a poner sobre el papel el caso de un país acorralado por la inseguridad. Hechos como las masacres organizadas por los carteles de la droga y los secuestros adelantados por sofisticadas redes en las cuales habría participación de agentes de seguridad del Estado, tienen desesperados a los ciudadanos. Según las cifras más recientes, la semana pasada fueron contabilizados 167 asesinatos relacionados con el narcotráfico, un récord en la nación Azteca.
Aunque dichas cifras distan de las registradas en latitudes más violentas, como Colombia, el deterioro ha sido tan acelerado en los últimos tiempos, que ya hay predicciones apocalípticas sobre el rumbo que puede tomar la nación más poblada de hispanoamérica. Por tal motivo, el Gobierno del presidente Felipe Calderón tiene el tema como prioridad número uno. La pregunta es si logrará conseguir la constitución de un frente unido para adelantar una serie de reformas indispensables, dentro de las cuales está el manejo de las más de 640 fuerzas policiales de todo tipo que operan hoy en México.
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