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Mirar al futuro

Publicado el 29-08-08

Por fin, y después de casi 30 meses de viajes y reuniones, la Comisión Nacional de Televisión escogió el formato de televisión digital que comenzará a operar en los próximos dos años en el país. Para los conocedores, la decisión es tan trascendental como la tomada en 1954 por el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla, que trajo la señal en blanco y negro, o la de la administración Turbay Ayala, que adoptó las transmisiones en color en 1979.

La razón es que, desde el punto de vista técnico, el nuevo estándar permite optimizar el uso del espectro radioeléctrico. Eso, en términos más sencillos, implica que la calidad de la señal será en alta definición, y que los usuarios del servicio tendrán acceso a una oferta de servicios mucho más amplia. Esta incluye opciones de interactividad para, por ejemplo, hacer compras, así como para recibir la señal en teléfonos móviles, algo que suena todavía lejano pero que, en realidad, está a la vuelta de la esquina. Teniendo en cuenta, además, que en 99,3 por ciento de los hogares colombianos existe al menos un televisor, es claro que la determinación de ayer va a afectar a toda la población.

Quizás ese impacto es el que explica la intensa actividad de cabildeo que rodeó el proceso. Como pocas veces en la historia nacional, los comisionados tuvieron invitaciones de las más diversas latitudes para mirar las distintas opciones, lo cual generó suspicacias de todo tipo. Pero, aparte de visitar en repetidas ocasiones a cuatro de los cinco continentes, también hubo tiempo para organizar 13 foros en sendas regiones del país, cuya utilidad también fue cuestionada. A lo anterior se sumaron presiones diplomáticas y una feria de rumores orquestada por los interesados. Y, es que en la contienda estaban los formatos de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y China, todos pesos pesados en materia política y económica.

Con semejantes antecedentes, los técnicos terminaron gratamente sorprendidos cuando el veredicto favoreció al estándar DVB-T, recomendado por los más diversos expertos. Según el consenso, la tecnología del Viejo Continente es la que más cualidades reúne frente a las demás: desarrollo en móviles, interacción, estándar abierto, alta definición y un buen paquete de cooperación económica. Como si eso no fuera suficiente, ya ha sido adoptada por 120 países en todo el mundo, lo cual garantiza una mayor abundancia de proveedores y precios más baratos para los equipos. Ese es un elemento fundamental si se tiene en cuenta que los dueños de más de 14 millones de televisores existentes en Colombia deberán comprar en el futuro un decodificador para tener acceso al nuevo sistema, cuyo costo implica sacrificios en los estratos más bajos de la población.

No obstante, la inversión más inmediata que será necesaria realizar es la de la red de transmisión, con un valor estimado en 200 millones de dólares, si se incluyen los canales privados. Aunque la definición precisa de la ruta todavía está pendiente, a primera vista no debería haber inconveniente para respetar los cronogramas fijados y contar, durante 10 años, con un sistema dual que le dé tiempo a los usuarios de migrar a la nueva tecnología.

Mientras eso sucede, algunos consumidores podrán tener motivo de queja. Por ejemplo, se calcula que cerca de 100.000 televisores de plasma y cristal líquido han sido ya vendidos con el estándar americano. Pero, la adopción del modelo europeo obligará a los distribuidores de equipos a renovar inventarios o a ofrecer rebajas importantes, en las cuales la información que se les entregue a los compradores debe ser veraz y oportuna.

Sin embargo, esa incomodidad de corto plazo no disminuye la importancia de lo sucedido. Igualmente, es bueno saber que la sentencia de la Comisión Nacional de Televisión tiene un impacto continental, pues seguramente influirá sobre procesos similares que se adelantan en Chile, Perú y Venezuela. Eso también ayuda a entender el clima de intensa competencia de las últimas semanas, al final de las cuales acabó sucediendo algo que no siempre ocurre: ganó el mejor.

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