No ofrecer, no pagar
25-08-08 -
Que la corrupción es uno de los más graves problemas del país, no es nuevo para nadie. Que el soborno es una de sus manifestaciones más comunes, es irrebatible. Pero que en Colombia se empiecen a dar los primeros pasos de medidas de autorregulación para prevenir, detectar y controlar potenciales riesgos de inducir a la venalidad desde el sector privado, sí es algo nuevo. Por fin en el territorio nacional se comienza a avanzar de acuerdo con la tendencia internacional, que muestra que en el mundo las empresas resolvieron tomar cartas en el tema y asumir la corresponsabilidad que les atañe en un hecho que las involucra tanto como a los entes públicos.
Muestra de las iniciativas de autorregulación internacional son, por ejemplo, los Principios Empresariales para Contrarrestar el Soborno de Transparencia Internacional y Social Accountability International, hoy aplicados en muchos países del mundo; el Décimo Principio del Global Compact de la Organización de Naciones Unidas que establece que las empresas deben trabajar en contra de este flagelo en todas sus formas; la propuesta Paci del Foro Económico Mundial, cuyo objetivo es la identificación de políticas exitosas de combate al vicio mencionado en la empresa privada y la promoción de una actitud de 'cero tolerancia' frente a este; las reglas de conducta de la Cámara de Comercio Internacional que buscan la eliminación de tales prácticas a través de una combinación de acción pública e iniciativa privada; o el FTSE4Good Index Series que busca crear incentivos de mercado que impulsen el mejoramiento de la conducta empresarial en distintos temas, entre ellos el cohecho.
En Colombia, el camino es largo y retador. Pero bien vale la pena. Romper el círculo vicioso de la corrupción parece posible, aún para los más incrédulos. ¿Qué se requiere? Asumirlo y enfrentarlo. Tomar la decisión radical de decirle no al soborno en cualquiera de sus formas: no ofrecer, no pagar, no recibir, no pedir. Y de manera paralela, un trabajo juicioso, sistemático y permanente al interior de las empresas que permita generar nuevos hábitos en las relaciones con contratistas, proveedores y representantes de ventas, y por supuesto, en las relaciones con el Estado. Es pertinente identificar cuándo una práctica comercial comúnmente aceptada puede convertirse fácilmente en un hecho venal. Definir el límite parece a veces difícil, cuando las metas de ventas están por encima de cualquier consideración. Pero ahí está el reto.
En Colombia, hay quienes de manera valerosa se han atrevido a dar los primeros pasos. Varias de las compañías fabricantes de tuberías para acueducto y alcantarillado se han unido -a pesar de ser competencia-, han establecido reglas de mercado claras y se han puesto de acuerdo en un objetivo común: decirle no a los pagos ilegales, en un sector particularmente susceptible al mismo.
Otras, han decidido estimular en las entidades vinculadas a su cadena de valor las mejores prácticas y preferir a proveedores que tienen en marcha programas de ética y anticorrupción. Y algunas, más comienzan a pensar en acciones gremiales similares.
Junto a estas semillas iniciales, los resultados de la primera encuesta nacional de prácticas de prevención contra el soborno, dados a conocer la semana pasada, confirman el largo camino por recorrer. Si bien, el 72 por ciento de los empresarios considera útiles las prácticas para evitar el cohecho, entre 33 y 47 por ciento reportan no aplicar 'ninguna' de las prácticas de prevención propuestas en la encuesta frente a temas como donaciones, manejo de regalos y gastos de representación, canales de denuncia, régimen de sanciones y relaciones con contratistas, proveedores y representantes de ventas.
Un reto adicional, para romper el círculo, lo tienen los consumidores cuando toman la decisión de castigar a las compañías y no comprar los productos de quienes cometen los pecados mencionados. No obstante, en este campo en Colombia la tarea está toda por hacerse. No se trata de saludos a la bandera, sino de voluntad y liderazgo, acompañado de acciones concretas para decirle no al soborno.
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