EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Desde hace algo más de un año, justo cuando en los Estados Unidos estalló la llamada crisis de las hipotecas, las preocupaciones de los más diversos analistas han estado centradas en la salud de la economía más grande del mundo. Bajo la opinión preponderante, el tropiezo causado por el estallido de la burbuja en el mercado de la finca raíz podría arrastrar a ese país a una recesión, con el consecuente coletazo sobre el resto del planeta. Por ese motivo, no deja de resultar irónico que el retroceso sea evidente en Europa y Japón, mientras que en Norteamérica el crecimiento es positivo, así se encuentre por debajo del promedio de los últimos años.
Eso no quiere decir que el panorama sea color de rosa en esa nación. Con la inflación y el desempleo al alza y la confianza de los consumidores a la baja, todo indica que la recuperación será muy lenta y podría llegar apenas hasta el 2010. En particular, persiste la inquietud por la salud del sistema financiero, pues las malas noticias se siguen acumulando a pesar de los esfuerzos de las autoridades por darle liquidez a las entidades que lo requieran. Y es que la descolgada en los precios de casas y apartamentos continúa golpeando a las entidades vinculadas al sector hipotecario, mientras que los atrasos en los pagos de tarjeta de crédito y préstamos para vehículos, también afectan a las instituciones dedicadas a la banca tradicional.
No obstante, la fortaleza del dólar ha permitido que el sector exportador estadounidense experimente una expansión notable con un crecimiento de 19,6 por ciento en las ventas, tan solo en el mes de junio. Debido a ello, una porción importante del aparato productivo ha logrado mantener buenas cifras y compensar el mal desempeño del sector de la construcción.
En contraste, ni japoneses ni europeos parecen haber encontrado la llave para seguir expandiéndose, al cabo de una corta temporada de bonanza. En el caso del país del sol naciente, el segundo trimestre trajo una contracción del 0,6 por ciento en el Producto Interno, debido a una disminución en el gasto de los consumidores. A su vez, en el Viejo Continente la caída fue del 0,2 por ciento para las 15 naciones que integran la llamada zona euro y que comparten la moneda común. El retroceso fue especialmente notorio en los casos de Alemania, Francia e Italia, como consecuencia de factores dentro de los cuales tuvo un gran peso la menor confianza de los empresarios y del público en general.
Un ejemplo de lo sucedido es el de España que vivió un largo período de auge que acaba de llegar a su fin. Así lo demostró la quiebra reciente de Martinsa Fadesa, una empresa inmobiliaria que creció gracias al apetito acelerado de todo tipo de compradores de vivienda y que naufragó cuando sus líneas de crédito se secaron, dejando deudas estimadas en 5.100 millones de euros. Ese episodio sirvió para demostrar que, también a su manera, la economía ibérica había sido objeto de una burbuja especulativa en el mercado de finca raíz, con precios que llegaron a aumentar 150 por ciento en lo corrido de la década. Semejante noticia es muy grave para un país en el cual, según diversos cálculos, uno de cada cinco puestos de trabajo se encuentra vinculado al sector de la construcción. Debido a ello, la tasa de desempleo ya supera el 10 por ciento y los sentimientos negativos en contra de los inmigrantes han vuelto a aflorar.
Pero más allá de esa situación algunos expertos tienen explicaciones sobre por qué si la epidemia comenzó en Estados Unidos, los que cayeron en cama fueron japoneses y europeos. Una de las razones es que la economía norteamericana se adapta con mayor rapidez a circunstancias cambiantes, gracias a una legislación laboral flexible y a un espíritu empresarial más desarrollado. Otra es que a pesar de ser importador de petróleo, la riqueza de recursos naturales del país del norte es tan grande que le permite ganar con las alzas de precios de los productos básicos. Esa es una lección para Colombia en momentos en que el desempeño de la economía parece ser menos prometedor de lo que se veía hace apenas unos meses.
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