Publicidad

Portafolio.com.co

EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.



Patrocinado por:
  • Opine
  • Imprimir
  • Enviar
  • Tamaño del texto

1 de 2 en EditorialSiguiente

Burbuja sin aire

Publicado el 13-08-08

Ese refrán que afirma que toda norma tiene su excepción fue refrendado en los últimos días en los mercados de productos básicos. Y es que cuando comenzaron las hostilidades entre Rusia y Georgia por cuenta del pequeño territorio de Osetia del Sur, las apuestas iniciales fueron que las cotizaciones del oro y el petróleo subirían fuertemente, tanto por el deterioro en la seguridad mundial, como por la posibilidad de que se suspendiera el transporte del combustible desde el Mar Caspio, vecino a la zona del conflicto. Pero nada de eso sucedió. Ayer la onza troy del metal amarillo cerró en 808 dólares, el nivel más bajo del año y unos 200 dólares por debajo del máximo alcanzado a mediados de marzo. A su vez, el barril de crudo terminó la jornada apenas por encima de los 113 dólares, 22 por ciento menos que el récord de 145 dólares registrado el 3 de julio.

Semejante hecho constituyó para los analistas la evidencia más fuerte de que la baja en los precios de los llamados bienes primarios es una realidad. Dicho de otra manera, la burbuja especulativa de los últimos meses que elevó a la estratosfera las cotizaciones de la comida y de los combustibles ha perdido una buena cantidad de aire. Eso no quiere decir que la descolgada es de tal tamaño, que sea posible regresar a los niveles de hace un par de años. Los más diversos expertos coinciden en que hay un piso que refleja cambios definitivos en la realidad mundial, así hayan quedado atrás los saltos exagerados de la primera mitad del 2008.

Las causas de lo ocurrido son muchas, pero se pueden resumir en dos. Por una parte, la debilidad del dólar, causada por los temores en torno a la salud de la economía estadounidense, es cosa del pasado. Si bien la nación más poderosa del mundo sigue coqueteando con la recesión, lo cierto es que el resfrío norteamericano acabó produciéndole una pulmonía a Europa. Tan fuerte resultó el impacto que ahora los entedidos predicen que el crecimiento en el Viejo Continente será negativo este año, con lo cual tener inversiones en euros ya no se ve tan atractivo. Ese cambio en las circunstancias ha producido un traslado de sumas multimillonarias de unos activos a otros, golpeando a los mercados de productos básicos a donde también habían llegado importantes recursos en busca de refugio. Como consecuencia de lo sucedido, el dólar ha subido de precio en todo el mundo, incluyendo a Colombia, en donde ya hay quienes apuestan que la divisa superará el nivel de los 1.900 pesos en cuestión de días.

El segundo motivo tiene que ver con situaciones reales. Ayer, por ejemplo, los precios del maíz cayeron a su nivel más bajo del año, 36 por ciento inferior al pico alcanzado a mediados de junio. En este caso la razón fue que la cosecha del cereal en los Estados Unidos será la segunda más grande de la historia, a pesar de los estragos que causó una fuerte temporada de lluvias. Algo similar está ocurriendo con el petróleo, si bien el consumo de China sigue disparado, en los Estados ricos ha tenido lugar una fuerte disminución en las ventas de gasolina. Al mismo tiempo, los países miembros del cartel de la Opep están bombeando más crudo que nunca, con lo cual ha vuelto el equilibrio entre la oferta y la demanda.

Todo lo anterior es una buena noticia para la gran mayoría de las naciones del planeta. La razón es que el salto de los meses pasados había sido tan abrupto, que incluso en los países ricos en recursos la inflación se había convertido en el gran dolor de cabeza de las autoridades. Ahora, con un nivel de precios internacionales moderado, la presión es mucho menor y permite que los instrumentos de la política económica resulten más efectivos.
En ese contexto, Colombia se enfrenta a un escenario diferente al contemplado hace poco, tanto en el sector externo como en los costos internos. Pero quizás lo más importante de todo es que los nuevos vientos deberían permitir que Gobierno y Banco de la República vuelvan a trabajar juntos, después de que quedó claro que las tasas de interés actuales son compatibles con una tasa de cambio más alta.

Anuncios Google