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Pregunta válida

Publicado el 12-08-08

Una interesante investigación realizada por Opinómetro-Datexco para El Tiempo, en las trece ciudades principales del país, sirvió para evaluar lo que piensan los colombianos de los integrantes del gabinete ministerial, algo que resulta interesante en un Gobierno en el que la figura del Presidente tiene un respaldo altísimo. Así, el mejor parado resultó ser el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, a quien más del 38 por ciento de los encuestados califica como el más destacado entre los encargados de las diferentes carteras, y el único que recibe una nota de más de cuatro en la escala de 1 a 5. Los resultados en el campo de la seguridad, en especial la serie de golpes contra las Farc, explican esta calificación que, por ello mismo, no causa mayor sorpresa.

En ese nivel, lo sigue el titular de Agricultura, Andrés Felipe Arias, aunque en cuanto a la calificación, la segunda mejor nota (3,76) la obtiene Juan Lozano, ministro de Ambiente y Vivienda. Lo de Arias sin duda tiene que ver con su alto grado de exposición como defensor y aspirante a heredero de Uribe, una circunstancia que los sondeados ponen por encima de otros temas controvertidos de esa cartera. En cuanto a Lozano, después de muchos problemas para acomodarse a un despacho que resultó de la fusión del Ministerio de Medio Ambiente, con los apartados de agua potable y vivienda que tenía el antiguo Ministerio de Desarrollo, ha logrado dar a conocer su gestión e impulsar iniciativas concretas en temas muy críticos en varias regiones del país.

Así como es posible explicar los buenos resultados de estos tres funcionarios, también lo es comprender por qué les va tan mal a los peor calificados. En este campo, el más rajado resulta ser el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego. A pesar de ser uno de los pocos miembros del gabinete que acompaña a Uribe desde el primer día, hay consenso sobre la pobreza de sus resultados en especial en infraestructura vial. Gallego ha oscilado entre el odio y el amor con respecto a las concesiones, pero continuos cambios en el instituto a cargo del tema, el Inco, derivados de escándalos y politiquería por mala escogencia de los directores -una responsabilidad directa del Ministro-, llenaron de tropiezos los procesos de adjudicación. Hoy son pocas las vías bajo ese esquema y en obra, y muchos los proyectos en espera. En cuanto a las carreteras secundarias, incluidas en el llamado Plan 2.500, ha sido criticada la preponderancia de los intereses políticos regionales por encima de lo técnico. El neto es que el atraso en este campo es enorme y que el público así lo siente, en especial cuando vienen los derrumbes, o cuando se desata un paro de transportadores de carga relacionado con el empeño de Gallego de mantener regulado el sector con medidas a las que los mismos camioneros les 'hacen conejo'.

Otro que sale mal librado es el Ministro de la Protección Social, Diego Palacio, quien ocupa esa cartera desde hace cinco años. Los descomunales problemas derivados de la puesta en marcha de la planilla Pila, lo pusieron en la mira de la opinión, como una de las mayores muestras de ineficiencia estatal en mucho tiempo, por no hablar de los líos de la salud o de otros escándalos. En cuanto al ministro de Minas, Hernán Martínez, es obvio que las continuas alzas en la gasolina son impopulares y que él lo está pagando.

Pero en su defensa podría alegarse que, bajo su dirección, el sector minero ha tenido un desarrollo interesante que el discreto perfil de Martínez impide conocer más.

Estas evaluaciones siempre útiles, deberían serlo también para el Presidente que se precia de escuchar al pueblo. Si bien este ha querido, en un esfuerzo válido, darle al gabinete una mayor estabilidad a la tradicional, ha sostenido a algunos ministros que, tanto frente a los actores de su respectivo sector como ante la opinión, perdieron hace rato la credibilidad. Esa situación lleva a preguntarse: ¿no merecerían acaso las carteras en crisis una oportunidad de enderezar la plana, con un nuevo responsable al frente, para los dos años finales del segundo mandato de Uribe?

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