El Minprotección tiene su oportunidad de hacer más eficiente mercado en favor de empleados y empresarios

Octubre 26 de 2008 -
Mientras OIT anuncia que 20 millones de personas quedarán desempleadas, producto de la actual crisis internacional, representantes de gremios y expertos en Colombia consideran que impacto será menor.

También dicen que la tasa de desocupación no alcanzará los niveles a que llegó en la crisis de finales de los noventa. Sin embargo, por segundo mes consecutivo, la tasa de paro aumenta en relación con el nivel alcanzado en el mismo mes del año inmediatamente anterior.

Ojalá los vaticinios sean acertados, pero convendría tener presente que a nuestros principales socios comerciales les esperan tiempos difíciles, que se sentirán en una menor demanda de nuestros productos, trayendo consigo ajustes en el sector exportador.

Tampoco se debe perder de vista el constante proceso de transformación de las organizaciones, en procura de mayor competitividad. Prueba de ello es el significativo nivel alcanzado en materia de inversión en capital en lo corrido del actual Gobierno, que ya superó los niveles logrados antes de la crisis de finales de los noventa.

Finalmente, las expectativas respecto a la aprobación y puesta en marcha del TLC, en que habrá ganadores y perdedores, requerirán de instrumentos que faciliten su ajuste y posibiliten la movilidad de la mano de obra afectada.

Todos estos posibles escenarios se mueven entre lo negativo y lo positivo, según la óptica de cada cual, y en todos ha de esperarse efectos en el mercado de trabajo, en el que un importante número de colombianos se verá afectado por la pérdida de su empleo.
Por ello, el llamado al Ministerio de Protección Social para que cumpla con el mandato legal que se le ha impuesto de enfrentar con políticas y programas este flagelo.

Si bien dicha cartera no tiene en sus manos los instrumentos de política para enfrentar una crisis económica, no es menos cierto que el despacho laboral tiene las herramientas para adoptar programas que procuren morigerar los efectos de la crisis sobre el mercado del trabajo, crear oportunidades para lograr una transformación de nuestras relaciones laborales, rectificar el camino y poner a tono las relaciones del capital y el trabajo en la senda del desarrollo, la competitividad y el bienestar.

Su actuación deberá propender por hacer más eficiente el funcionamiento del mercado laboral en beneficio de todos.

Menos del dos por ciento de los desempleados colombianos acude a los canales institucionales en su búsqueda de trabajo.

Tampoco son menores las dificultades de los empresarios para llenar adecuadamente una vacante, y menos aún, emprender un proceso de ajuste.

Con la ley 50 de 1990 se le dieron instrumentos a dicha cartera para actuar sobre el mercado de trabajo y con la ley 789 de 2002, el desaparecido ministro Juan Luis Londoño, atribuyó a las cajas de compensación familiar responsabilidades en materia de empleo. Herramientas hasta hoy subutilizadas.

Esta es una nueva oportunidad para que el Ministerio deje atrás su pasado y se transforme en la institución que conduzca a la protección social.

* Director Departamento de Seguridad Social y Mercado de Trabajo de la Universidad Externado de Colombia.

Emilio A. Carrasco*

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