EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Las redes internacionales de traficantes y el tráfico mundial de ilícitos, señala Naim en su libro, se han convertido en una de las fuerzas más poderosas que está rediseñando el panorama mundial tanto político, como económico y social.
A partir de la década de los 90, la globalización de las economías, la caída de la Unión Soviética, el ascenso de China y las profundas transformaciones en la economía mundial propiciaron el surgimiento global de las actividades ilícitas.
"Nunca olvidemos que Pablo Escobar Gaviria fue uno de los pioneros en haber entendido cuáles son las oportunidades que les ofrecía la globalización a los traficantes", comentó Naim en charla con PORTAFOLIO.
Su visita a Colombia coincidió con la reunión en Bogotá de la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia que le pidió a la comunidad internacional un mayor compromiso para frenar el narcotráfico y cuestionó la lucha actual contra las drogas centrada en los países productores sin políticas eficaces para prevenir su consumo.
¿Qué significa que el tráfico mundial de ilícitos está rediseñando el panorama mundial?
Significa que ha adquirido unos volúmenes y unas magnitudes económicas, una potencia política y una transnacionalidad que no tiene precedentes. El crimen solía ser muy local y máximo era un crimen regional; el contrabando era normalmente entre países adyacentes o entre regiones, ahora encontramos mexicanos operando en el este de África transportando drogas producidas en los Andes manejadas por redes mexicanas y venezolanas, transbordadas desde Brasil que llega a Guinea Bissau para ser transportadas a Europa y a los países del Golfo. Encontramos traficantes nigerianos operando en Tailandia, a redes ucranianas y rusas operando en España, redes chinas que se especializan en el copiado que son capaces de colocar en las principales capitales del mundo productos copiados que llegan al mercado antes que los que los colocan sus productores y dueños orignales.
Todo esto tiene una dimensión global que no tiene precedentes en la historia de la humanidad.
¿Qué implicaciones tiene para la economía legal y la globalización?
Estas empresas son de una magnitud tan grande que acumulan grandes ganancias muy rápidamente. En muchos países son los negocios más lucrativos y más dinámicos, de mayor generación de empleo, de mayor capacidad de inversión y de mayor capacidad de influencia y poder político.
En muchos países un joven de 16, 18, 20 años, ambicioso y con propensión al riesgo y con ánimos empresariales, no tienen otra alternativa que involucrarse en este tipo de negocios. Como las buenas compañías privadas con ánimo de lucro, estas redes transnacionales hacen tres estrategias que son muy comunes en el sector privado.
¿Cuáles son esas estrategias?
Cuando una empresa privada legal crece rápidamente y adquiere grandes tamaños acumula ganancias y hace tres cosas:
La primera, diversificarse y buscar diferentes fuentes de ingresos y operan en diferentes sectores. Las empresas criminales también lo hacen. Lo único es que se diversifican de lo ilegal a lo legal y así borran o nublan esa diferencia que siempre habíamos tenido entre blanco y negro entre sector privado legal y sector privado ilegal, que son los criminales, aquí hay conglomerados que combinan actividades ilegales con actividades perfectamente legales.
¿La segunda estrategia?
La segunda estrategia que utilizan las empresas legales, que adquieren gran tamaño y ganancias, sobre todo si son reguladas, es que dedican parte de sus ingresos a influir sobre los reguladores -eso en algunos países se llama lobby en otros tráfico de influencias-. En todas partes del mundo, las compañías que son reguladas por el sector público gastan una parte de sus ingresos en tratar de que el sector público no tenga regulaciones que las perjudiquen demasiado; eso lo hacen las empresas farmacéuticas, las de telecomunicaciones, las financieras, las de alimentos, en fin toda empresa que es regulada destina esfuerzos financieros a influir sobre los gobiernos y los entes públicos que los regulan. Si eso son las empresas legales, las ilegales tienen aún más incentivos para dedicar grandes recursos a influir a quienes las prohíben, las controlan y persiguen; si la primera estrategia borraba la claridad entre el sector privado legal y el ilegal, esta segunda estrategia borra los límites entre los entes criminales y los entes gubernamentales.
¿ Y la tercera estrategia?
La tercera estrategia es que todas las grandes empresas privadas legales destinan parte de sus recursos a la filantropía, a las obras sociales, a lo que ahora se llama responsabilidad social corporativa.
Pablo Escobar Gaviria fue uno de los pioneros en haber entendido cuáles son las oportunidades que les ofrecía la globalización a los traficantes, pero también era uno de los que financiaba clubes deportivos e iniciativas sociales de todo tipo en Medellín, y en las favelas de Río y Sao Paulo quienes controlan el suministro de servicios educativos, funerarios, sociales son los mismos que controlan las redes de distribución de narcóticos y armas, juegos ilícitos, de azar, etc.
Entonces tienes las tres grandes estrategias que están borrando los límites que siempre habían existido entre sector privado y criminales, entre sector político y criminales, entre filántropos y criminales.
¿Eso amenaza la economía legal y la globalización?
Están amenazando la democracia, nuestro sistema de vida. Uno ve lo que está pasando en México hoy día con los asesinatos, etc. Eso tiene raíces muy profundas en el tema de los carteles y sus guerras, pero no es solo eso, porque también hay tráfico de gente, de dinero, de químicos que son precursores etc., esas guerras que tienen una violencia tal que hay días que muere más gente en México que en Irak.
La guerra de Georgia no se puede entender si no se entiende que Osetia del Sur y Abjacia son epicentros mundiales más importantes de este tipo de redes. El 8 por ciento del PIB chino está asociado a la producción de productos copiados; esto significa que hay millones de familias que derivan su sustento diario de la producción de productos copiados, falsificados.
¿Y sobre Colombia qué podría comentar?
Primero, los empresarios criminales colombianos fueron pioneros, quienes primero entendieron la globalización y sus oportunidades en cuanto a mercados, usos de tecnología, los exportadores más dinámicos, más atrevidos, más audaces fueron ellos y señalaron el camino para muchos otros criminales del mundo.
Lo segundo que veo es que ha habido progreso en Colombia, sin que quiera decir ni de lejos que la situación esté bajo control.
Colombia sigue siendo un país donde la influencia de los narcotraficantes y otros criminales en la sociedad, en la política es importante, pero la sociedad colombiana está mostrando que hay anticuerpos muy importantes, no se está dejando colonizar pasivamente y no se ha entregado y está luchando, en una situación difícil, que no tiene final nunca sino que hay que estar permanentemente alerta y dedicado a ello.
También veo, finalmente, que a Colombia le han salido competidores, igual que ha pasado en la globalización que lo que genera es una caída de las barreras a la entrada que permite que entren otros competidores y rivales a este mercado, como los mexicanos, los venezolanos, muchos caribeños.
¿Cree usted que la forma como Estados Unidos, Europa y Colombia están enfrentado el problema de las drogas es el camino adecuado?
A aquí no va a haber progreso sistemático hasta que no haya una visión común entre diferentes países; ningún país actuando a solas va a poder enfrentar esto, y ahí es muy importante romper lo que en Estados Unidos existe y que yo llamo la prohibición para pensar sobre este tema de las drogas.
En Estados Unidos uno encuentra un consenso sobre la guerra contra las drogas, que tiene dos pilares: uno, que la guerra contra las drogas no funciona y no está dando resultados; el segundo pilar es que la guerra no se puede cambiar. Son las dos grandes creencias.
Es decir, ¿que hay que seguir por el camino de la guerra no obstante que esta no funciona?
Exacto. Esa contradicción está basada y determinada por la prohibición a pensar en alternativas. Si un político americano medio sugiere que quiere empezar a pensar en alternativas para cambiar algo que no funciona es un suicidio político. Hasta que no se cambie esa estructura de incentivos uno no le puede pedir a ninguna persona que cometa suicidio profesional. Yo no le puedo pedir a un político que salga a decir que está a favor de repensar todo el tema de las drogas, pero sí le puedo pedir a toda las sociedad en general, a los académicos, a los periodistas, a los políticos, al gobierno que permitan que no esté prohibido al menos comenzar a pensar en alternativas.
¿Qué alternativas?
Las obvias: no hay duda de que la legalización y la descriminalización tiene costos, tiene riesgos, tiene peligros, pero hay formas de pensarlas, que hay que empezar a probar. Aquí no hay recetas, e inclusive la palabra legalización no significa nada a menos que uno diga concretamente a qué se refiere (qué tipo de droga, en qué contexto, qué políticas alternativas), pero ciertamente hay que empezar a pensar.
¿A un problema global, una respuesta global?
Sin duda alguna. Ninguna medida puntual va a funcionar, este problema no se resuelve haciendo una cosa X. No hay ningún país que actuando por su cuenta resuelva este problema. El panorama no es tranquilizador.
Yo creo que Estados Unidos va a cambiar. Hay demasiados países que están siendo devastados por la prohibición a pensar.
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