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Rudolf Hommes

El ocaso del poder cafetero en Colombia

Publicado el 24-08-09

La selección del gerente de la Federación de Cafeteros parece estar demostrando que ese gremio que fue tan poderoso en el pasado es un tigre al que le arrancaron los colmillos. Ya ni es capaz de nombrar autónomamente a su propio gerente. La terna que va a la elección del gerente de la Federación está compuesta de tres personas que son muy cercanas al Gobierno. Uno de los candidatos es el sucesor designado por Gabriel Silva y los otros dos son puestos personalmente por el Presidente. Aunque los tres poseen innegables atributos personales y profesionales, su aparición en esta terna no es fruto de un proceso democrático ni refleja las preferencias del gremio.

Luis Genaro Muñoz viene de un departamento que no está entre los grandes productores de café. Ha sido empleado de la Federación y de sus subsidiarias casi 20 años, y llegó a la terna, porque Silva prefiere que lo suceda alguien que le cuide la espalda. Lo dejó encargado de la gerencia con todas las herramientas que posee ese cargo para aceitar la elección del 'candidato oficial' con recursos del gremio.

Juan Guillermo Ángel ha sido enemigo declarado de la Federación y rival político de los miembros del Comité de Cafeteros de su departamento. Tiene cédula cafetera y ha desempeñado posiciones importantes en la política colombiana, pero su inclusión en la terna es casi milagrosa.

La carrera de Luis Guillermo Echeverri ha sido realmente asombrosa, casi de novela de Corín Tellado. Se bajó del avión el miércoles, se fue para el piso 12 de la Federación a decirles que lo consideraran. Quedó de candidato el jueves y se fue a conocer a los miembros del Comité de Cafeteros de Antioquia.

Los tres casos son la encarnación del sueño colombiano, que no premia el trabajo, sino que es fruto del azar, de los contactos familiares y políticos, o de la marrullería, en contraposición a otros sueños, el calvinista, por ejemplo, en los que el éxito es fruto del trabajo.

La próxima semana los cafeteros van a elegir sumisamente a uno de estos tres ciudadanos, que no han llegado allá por algún proceso democrático, ni por inducción desde las bases cafeteras, sino que han sido señalados a dedo por el Gobierno. Entonces tendrán que ser consecuentes con esa selección. Son un apéndice del Gobierno o ya lo eran en la práctica, porque incapaces de generar sus propios recursos, dependen excesivamente de los recursos oficiales. El Gobierno financia una buena porción de los gastos de extensión, de investigación y muchos comités departamentales con el Presupuesto Nacional.
Gabriel Silva nacionalizó a la Federación. El futuro nos dirá si ésto fue bueno o fue malo, pero para los cafeteros representa el ocaso de su poder. Mario Gómez, Juan Camilo Restrepo y los demás delegados cafeteros estarán pensando si vale la pena, excepto por razones privadas personales, continuar en el Comité Nacional. No van a desempeñar allá ningún papel importante, salvo hacerle venias y gazmoñerías al ministro de turno. Cada vez que cambie el Gobierno van a estrenar gerente y tendrán que adaptarse.. Los demás gremios 'que se aprevengan' pues en cualquier momento les llega el turno.

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Dos amigos se fueron en julio. Uno se aferró a la vida y el otro se le mandó a la muerte desde un octavo piso. Lástima que no hubieran podido cambiar entre ellos. El que no deseaba irse hubiera tenido otra oportunidad para distraer a la muerte. Le había entregado más vidas que un gato hasta que se le acabaron. R.I.P Jaime Robayo y Juan Gallo. Y Celia Beatriz Peláez que se fue esta semana.

Rudolf Hommes

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