El petróleo dejó de ser noticia. En el rango de 67 a 72 dólares por barril (WTI, que equivale a 52 netos para la canasta de crudos de la Opep), goza de apacible estabilidad. Ha mordido un par de veces el límite superior, pero de inmediato el mercado de futuros ha corrido a liquidar ganancias. El precio se devuelve. Detrás del equilibrio hay fuerzas opuestas.
Por una parte, está la Opep, con disciplina que depende de los productores del Golfo Pérsico. Angola excede la cuota, pero ni Venezuela ni Nigeria, violadores inveterados, tienen con qué sobrepasarla. En reunión reciente, la Organización mantuvo el límite de 24'845.000 de barriles diarios; sus miembros la sobrepasan en un 6 por ciento. Producirían no menos de cinco millones de barriles adicionales si abrieran las válvulas. Es un buen colchón para el crecimiento de la demanda.
El regulador actual del precio son los inventarios. Para esta época del año, sobran no menos de 500 millones de barriles. Están almacenados en cuanto cuchitril tiene cupo. Parte del exceso sigue patrullando los puertos en supertanqueros (VLCC y ULCC), que, sin oficio, se alquilan por 30 a 40 mil dólares diarios, más combustible. Baratos, un par de centavos por barril-día, pero si se está especulando, hay que tener con qué aguantar. Almacenan además de petróleo, refinados, especialmente diésel y fuel oil para calefacción y generación eléctrica, cuyo consumo se ha desplomado.
Las grandes refinerías del mundo andan a media máquina. Venezuela con capacidad para 1,2 millones de barriles diarios procesa la mitad, pero no por designio, sino por mala operación. Por eso, están importando alrededor de 40.000 barriles diarios de gasolina, que, para comparación, equivale a casi el 50 por ciento del consumo colombiano. El efecto Chávez.
El mundo consume 84'700.000 de barriles diarios, 2 por ciento menos que hace dos años. Hay signos de recuperación. Asia, en particular, está jalando. En China, el Producto Interno Bruto crecerá al 7 por ciento y el de India al 5 por ciento, y sus importaciones de crudo se han recuperado. El mes pasado aumentó ligerísimamente el consumo mundial con respecto al mismo mes del año anterior y se utilizó un poquitín más crudo del que se produjo. Burbujita.
Don Sancho Jimeno, el héroe de Bocachica en 1697, sabía que la aparición de una María Mulata no presagiaba necesariamente el fin de las lluvias. Habrá que liquidar el absorbe choques de las existencias para que el precio del petróleo comience a reaccionar. Si la recuperación se consolida, quizá por allá en diez meses se normalizarán los inventarios. El concierto de los analistas piensa que en el 2010, el consumo de petróleo podría mejorar en 700.000 barriles diarios.
Dos elementos adicionales van a incidir sobre el equilibrio de la oferta y la demanda. Con la recesión se paralizaron proyectos de exploración y producción. El petróleo fácil, como se sabe, ya se encontró. No se va a acabar, pero el nuevo es más costoso de producir. Hace 25 años, cuando se descubrió Rubiales en Colombia y se identificaron sus grandes reservas, no se pensó que era económico extraerlo. Ahora sí, pero a otro precio. La pausa en la inversión mundial tendrá efectos sobre la oferta a mediano plazo.
El otro factor que incidirá es el efecto permanente del reciente desborde de los precios de crudo sobre la propensión al ahorro de energía. Difícil de medir. Apuéstele al alza del petróleo, pero para el cuándo y el cuánto, pegúntele a la María Mulata de don Sancho.
rsegovia@axesat.com
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