Publicidad

Portafolio.com.co

EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.



Patrocinado por:
  • Opine
  • Imprimir
  • Enviar
  • Tamaño del texto

Anterior 15 de 43 en ColumnistasSiguiente

Rodolfo Segovia

Economía política y recesión

Publicado el 17-04-09

Las recesiones son campo fértil para replantear conceptos de economía política. Se oyen voces. Una pregunta de apariencia inocente se refiere a lo vivido en menos de una generación: ¿qué sigue si el comunismo acabó en la basura y el capitalismo hace agua? Despacio, lo de capitalismo agujereado proviene de no distinguir entre la economía de mercado como un todo y su sector financiero. Es confundir las ramas con el árbol. Durante el último par de décadas, aquella, liberada del fardo colectivista, desempobreció como nunca antes. La creatividad de la iniciativa individual propició una onda productiva que transformó la suerte de millones. Los resultados son tangibles para cualquiera que no porte lentes polarizados por ideologías.

También propició excesos, algunos de ellos inherentes a la libre empresa. Las finanzas como se sabe son el nexo entre el ahorro no forzoso y el sector productivo. Se encarga de canalizar recursos para multiplicarlos y así compensar por su espera a quienes deciden posponer consumos. Cumplen un utilísimo y remunerado papel, muy ligado a la existencia de liquidez. Esta última va a su vez de la mano de la política monetaria, que es responsabilidad del Estado.

Cuando se cometen equivocaciones en la regulación del circulante y su costo, como se cometieron en Estados Unidos durante el lustro anterior a la actual crisis financiera, la codicia, unida a la imaginación para crear instrumentos novedosos, cobrar comisiones y especular, hace de las suyas. Se infla la burbuja y la economía de mercado se sale de madre, como en efecto se salió, pero sin que la momentánea y contagiosa inoperancia de un segmento comprometa su eficacia a largo plazo.

En Colombia, donde la autoridad monetaria fue cauta no hubo crisis financiera. Se padece, empero, el destructor coletazo sobre el sector real del descalabro de la banca internacional. Es una recesión importada. Aunque algo se puede intentar desde adentro, con muchas reservas por la incapacidad del Estado para desembolsar masivamente recursos en poco tiempo, superarla va a depender de lo que pase afuera. Aparte del acertado aunque tardío rescate financiero, Bernanke y el equipo Obama están dando la batalla como generales de una guerra anterior. Son las mismas cuestionables fórmulas keynesianas que consisten en regar dinero con aspersor para estimular la demanda agregada. Ya se verá.

La más grave consecuencia de la recesión podría ser la tendencia a maniatar la destrucción creativa de Schumpeter -la que conduce del fenecido telégrafo al insurgente Internet. Hay que precaverse de quienes, partiendo de un fenómeno de coyuntura, dan por liquidado el capitalismo. Crecer, es cierto, no es un objetivo en sí mismo. Da frutos cuando proporciona bienestar, oportunidades y esperanza.

Ya podrá decidir Colombia, si alcanza el ingreso per cápita de Suecia, subordinar el crecimiento a otras metas. Mientras tanto, lo prudente es crear riqueza estimulando un reconocido instrumento: la iniciativa privada. Pasará mucho tiempo antes de que el subdesarrollado burócrata criollo sea mejor para asignar recursos que el mercado.

Don Sancho Jimeno era un exitoso empresario del campo, aparte de de empuñar la espada como el mejor. Lo demostró contra los invasores franceses en 1697. Sin embargo, todavía no intuía que España y sus dominios atravesaban su peor momento económico por el pesado yugo de los monopolios de Estado y el sesgo contra la libertad de comercio. No había nacido Adam Smith. 

rsegovia@axesat.com

Rodolfo Segovia

Contáctenos

*
*
*

Nota Este dato lo necesitamos para confirmar su identidad en nuestra base de datos y poder hacer un seguimiento a la respuesta que le damos, no será usado con ningún otro fin.


*
*