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Rodolfo Segovia

El desplome

Publicado el 12-12-08

El precio del petróleo le está dando una manito a la lucha contra la recesión. Volvió a los niveles de hace cuatro años y el desplome aún no toca fondo. Significa una caída de US$100 el barril en menos de seis meses. Traducidos al ahorro en el consumo de gasolina, acpm o Fuel Oil del mundo desarrollado representan más de US$5.000 millones diarios. Es plata en manos del consumidor en vez de en el tanque. Controlada la borrasca financiera, a lo mejor el mercado se va a encargar de corregir la desaceleración antes de que entren a funcionar los estímulos keynesianos que se anuncian. Como fórmula de alivio es preferible a la Guerra Mundial que puso fin a la Gran Depresión.

Todo indica que el recreo en materia de precios de energía se prolongará por un buen rato. Se está produciendo más petróleo del requerido para satisfacer la demanda mundial.

La próxima semana se reunirá nuevamente la Opep. Habrá otro recorte grande, pero eso no va a evitar que las cotizaciones bajen de US$40 el barril. Peor aún, será el último que logren hacer efectivo. Aparte de que a medida que transcurre el tiempo aumenta la propensión a hacer trampa, como es usual en todo cartel, los países claves, Arabia Saudita e Irán, tienen limitaciones técnicas para reducir producción. Su petróleo viene asociado con gas y no tienen manera de prescindir del gas para uso interno. Y eso sin referirse al pánico de Chávez, quien sospecha que pocas ventas a menos precio lo tumban. Un llamado a que México, Rusia o Noruega se restrinjan, tampoco será eficaz.

Solo cuando el consumo reaccione se tonificarán los precios del crudo pero, como se observó arriba, su repliegue mismo podría contribuir al repunte. Pero se podría demorar. Primero, porque todavía está por registrarse con fuerza la contracción de la demanda en el Tercer Mundo, que ha sido motor del incremento de los precios durante el último lustro. Pero sobre todo porque los aumentos desbordados han reenfocado la noción de ahorro y substitución de energía. Aún con la baja de precios, el efecto psicológico de petróleo a US$150 el barril, y para los gringos la gasolina a US$4 el galón, tardará en despejarse.

Se están multiplicando los proyectos subsidiados de fuentes alternas, mientras las iniciativas verdes, orientadas hacia menor generación de los llamados gases de invernadero, gozan de gran popularidad. Hacen parte de las promesas de Obama.

Cuánto van a durar deprimidos los precios de petróleo no es predecible. A don Sancho Jimeno no hay que preguntarle. Él es pesimista. Vio declinar a Cartagena durante décadas y sumirse en la postración después del saqueo que sufriera en 1697 a pesar de su heroica defensa de Bocachica. Imagina, que se perderá producción de las arenas de Atabaska en Canadá y de los pozos marginales en todas partes. Además, la declinación natural contribuirá a contraer la oferta. El petróleo volverá a subir. Adivinar cuándo hace millonarios. Por el momento, ya se pueden comprar futuros para el 2010, pagando un premio del 25%. Hagan sus apuestas señores porque don Sancho, como la perrilla de Marroquín, tampoco sabe. 

rsegovia@axesat.com

Rodolfo Segovia

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