Tres años después de que el 8 de junio de 1708 se fuera a pique el galeón San José, su gemelo el San Joaquín seguía anclado en Cartagena. La mitad del tesoro, salvado de la debacle, estaba a buen recaudo. Con los ingleses rondando, nadie se atrevía a ordenar su traslado a España. Era hora de ir a recogerlo. A don Sancho Jimeno no le hizo gracia la entrada a la bahía del capitán general en los Mares de Indias y teniente general de las Flotas de Su Majestad Cristianísima, Juan Ducasse, el pirata contra el que se había batido duramente en 1697, y cuyos compinches habían saqueado la ciudad con sevicia. Cosas de los tiempos. El avezado marino francés embarcó la plata en sus tres navíos de guerra y zarpó con una conserva de mercantes y el desvencijado San Joaquín. A pocas leguas se toparon con la escuadra inglesa.
Ducasse regresó a puerto, mientras el galeón trataba de escapar en el horizonte. Lo atrapan. Era una presa de poco valor. Y mientras la flota británica se entretenía con el hueso, los franceses izaron el trapo y escaparon rumbo a la Península llevando el numerario que contribuiría a que Felipe V, el nieto de Luis XIV, se afianzase en el trono español. El inglés había hecho el oso.
Los osos históricos hacen ola. El premiado de la primera década del siglo XXI lo protagonizó la CIA, cuando concluyó que Saddam Hussein fabricaba armas de destrucción masiva e indujo al presidente Bush a invadir a Irak. Oso sangriento. Imponente el oso televisivo del coronel Chávez al enterarse que 'Raúl Reyes' había sido dado de baja en territorio ecuatoriano: "Ministro de Defensa movilice diez batallones a la frontera..., con tanques", sin que fuera claro si se trataba de sus propios confines o de la frontera colombiana con Ecuador. Un bigotudo de cachucha con aspecto de soldadito de cuerda musitó casi en voz baja "Sí, mi comandante". Nunca se supo si las tropas llegaron a su ambiguo destino.
El presidente Correa tampoco ha estado exento de contaminación peluda. Anunció severas, pero pacíficas represalias contra Colombia por cuenta del ecuatoriano muerto en el campamento de 'Reyes'. El suspenso duró varios días hasta cuando sus propias Fuerzas Armadas hicieron saber que de tiempo atrás le hacían seguimiento al difunto por actividades subversivas.
Una maliciosa especie, difundida quizá con afán protagónico por las Farc, dio pie para un oso galo. A la voz de que Íngrid estaba en las últimas, el presidente Sarkozy despachó una clínica del aire. El esposo de Carla no podía arriesgarse a que la histeria francesa le culpara de negligencia por descuidar la salud de la afligida compatriota. Unos días en Catam y decoló sin paciente. Oso aéreo.
Más cerca de casa, oso por partida doble del Ministro de Transporte. Después del fallido intento de adjudicar la licitación del Túnel de La Línea, cuyas rocas se esconden todavía imponderables, y ante la ausencia de proponentes, que consideraban exiguos los valores anticipados por el ministerio, reveló presión de innominados grandes contratistas. Al poco tiempo se informó que el túnel valía 100 millones de dólares más, y aún se estudia en el mayor sigilo la cifra final. Luego denunció al contratista del nuevo Eldorado por pretender una multimillonaria extensión de la concesión a cambio de modificaciones sugeridas por la Alcaldía del Distrito Capital y la opinión. Acto seguido, la Casa de Nariño locuta esto: se construiría un nuevo terminal aéreo y, por ende, se prorrogaría la concesión. Osos ministeriales.
Pero el oso de los osos podría materializarse, cuando entusiastas recolectores de firmas intenten convertir el 80 por ciento de popularidad del presidente Uribe en mayorías, para aprobar la reforma previa a la segunda reelección. El 'parasiniestro' en la bancada oficialista y el rechazo de la opinión al descuadre institucional y los chantajes de las Yidis Medinas podrían dar a luz a un oso constitucional.
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