Según el Fondo Monetario Internacional, la economía mundial está volviendo a crecer y las condiciones financieras han mejorado. Los países emergentes y en desarrollo van adelante en el camino de la recuperación y han enfrentado la turbulencia internacional de manera más exitosa que en el pasado, gracias al fortalecimiento de sus marcos de política económica.
La recuperación ha estado anclada en las políticas públicas desplegadas tanto por los países más avanzados, como por los emergentes. Los bancos centrales estuvieron prestos a reducir las tasas de interés y a adoptar medidas de apoyo a la liquidez, inclusive con mecanismos no convencionales. Los gobiernos, por su parte, tomaron medidas de estímulo fiscal. También se adelantaron apoyos al sistema financiero mundial para evitar su colapso. Todas esas medidas redujeron la incertidumbre y restablecieron la confianza.
Con todo, el FMI proyecta que la recuperación será lenta e insuficiente para reducir los altos índices de desempleo que ha traído consigo la crisis. Asimismo, contempla que el crédito bancario a nivel internacional va a permanecer restringido. En los países emergentes se espera que los flujos de capital del exterior se vayan estabilizando. En términos de proyecciones, prevé que el Producto Interno Bruto mundial se contraiga un 1 por ciento este año y crezca un 3 por ciento en el 2010, tasa inferior a la lograda por la economía mundial en los últimos años.
El Fondo considera que es prematuro suprimir las políticas de estímulo que han sido adoptadas. En particular, la política fiscal contracíclica debe mantenerse, no obstante los crecientes déficit que se han venido gestando. En el ámbito monetario, el reto para los bancos centrales es saber cuándo se deben comenzar a recortar los estímulos, apretando la liquidez.
El campo de acción parece ser mayor entre los países más avanzados, dados los bajos niveles de inflación y la caída acentuada que ha registrado la actividad económica. Para los emergentes, la situación difiere, según el tipo de nación. En aquellas donde persisten presiones inflacionarias y los activos presentan 'burbujas', los incentivos monetarios no pueden sostenerse.
En todo caso, el gran reto en el diseño de la política económica es la escogencia del nuevo marco de regulación financiera que impida una nueva crisis internacional y permita consolidar la recuperación y sostener un crecimiento estable.
Respecto a América Latina, el informe del FMI considera que la región muestra síntomas de recuperación. Reconoce que la actividad económica cayó desde el último trimestre del 2008 y durante el primer semestre del 2009. Agrega que los países vieron afectada la actividad económica principalmente por las reducciones registradas en las exportaciones. Establece que los Estados más afectados han sido los más dependientes del comercio exterior y las remesas de sus trabajadores, particularmente desde Estados Unidos.
En términos de las perspectivas de crecimiento, proyecta que el PIB en América Latina se va a retraer un 2,5% en el 2009 y crecer el 2,9% en el 2010. Para Colombia espera una caída del -0,3% este año y un crecimiento del 2,5% en el 2010.
Contempla que uno de los grandes riesgos para América Latina es que la economía mundial no se recupere rápidamente y que ello se refleje en un deterioro de las cuentas externas, en razón de menores exportaciones y remesas del exterior. Termina enfatizando que las respuestas de política en la mayoría de los países han sido adecuadas. Resalta especialmente las reducciones en las tasas de interés de los bancos centrales y las políticas contracíclicas fiscales adoptadas por los gobiernos. Estima que el gran reto de mediano plazo es fortalecer la política fiscal en la región.
rjunguito@fasecolda.com
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