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Ricardo Villaveces

Planeta azul

Publicado el 08-06-05

En su novena versión se entregó en la semana que acaba de terminar el Premio Nacional de Ecología Planeta Azul patrocinado por el Banco de Occidente.
La tradición del mismo, el nivel de los jurados y las características de los participantes de los años anteriores hacen de este premio el galardón más importante para reconocer a quienes se preocupan por el medio ambiente y, muy especialmente, por el manejo y conservación del agua.
Si bien es cierto que Colombia cuenta con recursos hídricos que ya quisieran tener la inmensa mayoría de los países, y que las anunciadas guerras por el agua pueden estar en nuestro caso más lejanas que en otras latitudes, no es menos cierto que tomar conciencia sobre esto y anticiparse a los problemas es una necesidad inaplazable.
El premio se otorga en dos categorías, una general y una empresarial, que busca reconocer no sólo a los ambientalistas más caracterizados, sino a las empresas que tanto tienen que decir en este campo por lo que pueden hacer en materia de conservación y por lo que pueden evitar en relación con la contaminación.
Muchas son las empresas que han participado a lo largo de la historia del premio, y casos muy importantes han sido merecedores de ganarlo y de alcanzar los reconocimientos asociados al concurso.
Desconcertante resultó, en este año, que los jurados hubieran tenido que declararlo desierto en la categoría empresarial por lo pobre de los proyectos presentados, tanto en número, como en contenido.
Muy importante y positivo que el jurado haya actuado con este criterio, pues reafirma el nivel, la seriedad y los estándares de excelencia que han pretendido establecer.
Muy negativo, sin embargo, que las empresas no hubieran respondido en la forma en que se debería esperar de ellas. Un gran campanazo de alerta a los empresarios, pues debe ser motivo de reflexión para quienes son sensibles a estos temas y debería merecer un espacio en su agenda, especialmente entre aquellos que se preocupan por el tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
El manejo del agua, de sus fuentes, las acciones por conservarla y no contaminarla no sólo deben ser obligaciones originadas en normas, sino un frente relevante para las acciones de RSE.
El tema, sin embargo, no es sólo una alerta para las empresas, sino muy especialmente, para las autoridades ambientales que son las que deben responder por la disponibilidad del recurso y las que pueden lograr los resultados necesarios de manera más eficiente y económica si logran motivar a las empresas para que asuman posiciones proactivas en estos temas.
Cuando se mira hacia atrás resulta evidente que las autoridades han bajado la guardia en las actividades de motivación, promoción de la autorregulación, compromiso y acerca de las responsabilidades empresariales en temas de tanta trascendencia.
Es mucho lo que las autoridades pueden hacer impulsando acciones pedagógicas, jornadas de estudio y de reflexión donde se incorpore a las empresas para que asuman un papel activo en este frente y puedan así ganarse en el futuro el reconocimiento no sólo de quienes premian estos esfuerzos, sino de las futuras generaciones. 

ricavip@gmail.com

Ricardo Villaveces

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