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Ricardo Villaveces

A bajarse de la nube

Publicado el 16-02-09

Sorprende, por decir lo menos, la negación de muchas personas acerca de los riesgos asociados a la crisis económica que agobia al mundo. Muchas son las personas, algunas de ellas, presumiblemente bien informadas y con posiciones de responsabilidad, que afirman con tranquilidad que los problemas ya se están superando, o que los riesgos son bajos para Colombia.

Es cierto que, relativamente, nuestra posición ha sido menos vulnerable y que los efectos no se han visto todavía con la fuerza con que se está sintiendo el problema en el mundo pero, no es menos cierto, que el país no está exento y que se debe mirar con más objetividad la situación. Estamos lejos de estar blindados, y hay actitudes de sentido común que deberían primar en una situación como esta. Es mucho mejor actuar bajo el supuesto de que el escenario puede ser muy pesimista y actuar en consecuencia, que pensar que la tormenta ya pasó o que los efectos van a ser marginales.

La crisis global no tiene precedentes, el desconcierto entre quienes tienen el manejo de las grandes decisiones se refleja en la incapacidad para lograr un cambio en las tendencias, y lo que se observa son las noticias negativas que se traducen en más y más caídas de precios en los diferentes mercados.
Los pronósticos económicos se revisan todos los días y, desafortunadamente, cada pronóstico es más pesimista que el anterior. La esperanza que significó la llegada de Obama no se ha reflejado en modo alguno en los mercados y todo apunta a que faltan muchas consecuencias negativas por verse en los diferentes mercados y países. Como se está viendo, nadie está exento de los problemas que ha originado esta crisis.

Entender las causas y poder prever las consecuencias en Colombia debería ser prioridad en este momento pero, lamentablemente, no se ven suficientes esfuerzos en esta dirección. Es urgente prever cuáles serán los canales de transmisión de esta crisis con el objeto de anticiparse, en la medida de lo posible, y atenuar sus impactos. Hay caminos evidentes, como puede ser el de las exportaciones a países que están recibiendo de lleno el impacto, como es el caso, desafortunadamente, de nuestros principales socios comerciales E.U., Venezuela y Ecuador. Pero no podemos olvidar que los problemas en Europa, y en muchos países de Asia van a tener también consecuencias nefastas.

Los interrogantes sobre las entidades financieras de muchos países subsisten, y la caída en las ventas sumado al estrechamiento del crédito se viene reflejando en caídas de la producción de bienes en muchos sectores. De otra parte, la caída en los fletes es dramática lo que va a generar serios problemas a los productores locales que tendrán que enfrentar la competencia en condiciones que, normalmente, hubieran sido consideradas como dumping.

En síntesis, como se dice popularmente, 'hay que bajarse de esa nube' y entender que la crisis no tiene precedentes, que la globalización disemina sus impactos aceleradamente, y que si bien es cierto, es difícil pronosticar la duración de esta situación. Lo más prudente es actuar con decisión bajo el supuesto de que no vamos a salir exentos de estos problemas.

ricavip@gmail.com

Ricardo Villaveces

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