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Ricardo Villaveces

No se puede perder el rumbo

Si se consulta en la página del Dane la información sobre crecimiento económico de 2007, se encuentra que la economía habría crecido no el 7,5 por ciento que se venía mencionando, sino un 8,2 por ciento, cifra que, sin lugar a dudas, constituye un verdadero hito de la economía colombiana.Presumiblemente, esta información corresponde a cifras más depuradas que las que se conocieron a comienzos del año, y ratificaría el extraordinario momento por el que se atravesó.

Junto con el ingreso de Inversión Extranjera Directa, el crecimiento en los recaudos tributarios y muchos otros indicadores, se entiende el porqué de la dinámica económica del pasado reciente.

La desaceleración es ahora evidente y las causas son de diversa índole. Lo importante es entender que un crecimiento del 4,5 por ciento, como se espera, si bien es casi la mitad del registrado el año pasado, se ubica en el rango de lo que se planteaba por años como el nivel de crecimiento deseado.

Todo es relativo entonces, y si bien es cierto que hay nubes oscuras en el horizonte, estamos lejos de situaciones recesivas como quisieran algunos periodistas y comentaristas que encuentran una extraña fascinación en actuar como profetas de desastres. Más que nunca, entonces, lo que deberíamos hacer es cuidar nuestra economía, cuidar nuestras instituciones y alistarnos para enfrentar el temporal externo, conscientes de que estamos mejor preparados de lo que estuvimos en ocasiones anteriores como cuando el ciclo económico mundial entraba en una fase de desaceleración.

Se necesita entonces más disciplina fiscal que nunca, y mucho tino de las autoridades para dar las señales correctas a un mercado cada vez más interconectado y más sensible a los procesos de formación de expectativas. En esto, sin duda, la coordinación de las autoridades económicas, en particular el Banco de la República y el Gobierno, resulta central. Flaco favor que se le hace a la economía al desvirtuar los esfuerzos de política que se hacen para controlar temas tan críticos como el de la inflación.

Es razonable que los empresarios protesten por el alza de las tasas de interés, pero no es lógico que sea el Presidente el que le quite el piso a una medida de este tipo, pues quedamos con el peor de los mundos: altas tasas y ningún efecto sobre la inflación.

Colombia no puede olvidar que hemos avanzado hacia la obtención del Grado de Inversión y lo que se requiere, más que nunca, es solidez institucional y fortalecer esa imagen de país serio en el manejo económico que nos ha caracterizado.

Defender la independencia del Banco, superar las diferencias entre las cabezas de las ramas del poder y ejercer una gran disciplina fiscal, deberían ser propósitos nacionales.

Suficientes retos tiene el país con temas como el de la recuperación de la legitimidad del Congreso y de los políticos, consolidar los avances en materia de seguridad democrática, concluir los procesos de reinserción, lograr la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas del conflicto, y muchos otros temas de gran calado, para que perdamos el norte deteriorando un frente que va bien y puede ir mucho mejor, como es el caso de la economía.

rvillavecesp@gmail.com

Ricardo Villaveces

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