A un 'filósofo de Buga' le atribuyen esta frase y, curiosamente, son muchas las veces que se olvida algo tan elemental.
Por ello, la importancia del artículo del Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo en los principales periódicos de las Américas en días pasados, explicando por qué el BID apoya los biocombustibles.
En resumen, lo que dice es que frente a las críticas que se vienen haciendo se debe recordar que, como en todo, rara vez es apropiado generalizar.
Una cosa es producir etanol a partir de maíz, donde se requiere una unidad de energía para producir 1,3 de etanol, y otra muy distinta emplear caña, donde la relación es de 8 a 1.
Una cosa es producir biocombustibles a partir de cultivos que compiten con la producción de alimentos, como ocurre con el maíz en Estados Unidos, y otra muy distinta plantar caña o palma en zonas destinadas a la ganadería extensiva o, incluso, cubiertas de rastrojo como ocurre en el caso de algunas áreas potencialmente utilizables.
Por eso, no es de extrañarse que el BID acabe de destinar casi 270 millones de dólares a la financiación de tres nuevas plantas de etanol en Brasil.
Debería llamar la atención de muchos inversionistas el que en la presentación del BID se hable solo de dos países, como ejemplo, de aquellos en los que es posible desarrollar importantes proyectos de etanol, sin que entren en conflicto con la producción de alimentos y a partir de materias primas de alta eficiencia como la caña.
Esos dos países son Brasil y Colombia que, a su vez, son los que tienen la normativa más desarrollada para adelantar programas de los biocombustibles.
Es cierto que en el caso del etanol los precios no han permitido nuevos proyectos, pero también es cierto que el Documento Conpes, recientemente aprobado, permitirá un ajuste en la política de precios, que seguramente hará viables nuevos desarrollos.
Como es usual los primeros proyectos que se plantearon en Colombia tenían mucho de buenas intenciones, pero poco de conocimiento real del tema.
Es por ello, que tres años después de haber iniciado el programa en el país solo hay las mismas cinco destilerías anexas a los ingenios.
El tema está hoy, sin embargo, mucho más decantado y cada vez se acercan al sector no solo conocedores del tema, sino inversionistas importantes.
Es más evidente también que este no es un tema de comprar equipos industriales, sino de desarrollo de verdaderas agroindustrias, donde la clave del proyecto está en el componente agrícola.
En la medida en que se aborde el tema con una visión integral y se aproveche la curva de aprendizaje existente en Colombia, el etanol va a ser un elemento relevante en la oferta de combustibles del país.
Los incrementos en la mezcla y la presencia de carros 'flex- fuel' está cada vez más cerca. Ya es hora, entonces, de que los inversionistas le apuesten al tema y no dejen pasar una oportunidad que de pronto no se vuelve a presentar.
rvillavecesp@gmail.com
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