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Ricardo Villaveces

Hay que ser realistas

Publicado el 04-02-2008

Ponerle 'el tatequieto' a Chávez y retomar el manejo de un tema tan complejo como el de los secuestrados, decía en la columna anterior, debería ser una prioridad del Gobierno. Afortunadamente así lo ha entendido el Presidente, y su decisión de no responder a las provocaciones parece la más acertada. No va a ser fácil recuperar la relación con Venezuela, pues Chávez viene actuando de manera abiertamente hostil.

Si esto forma parte un plan a largo plazo, como dicen algunos, o si se trata de una cortina de humo para darle manejo a los problemas internos es algo difícil de saber. Lo que no hay duda es que el diálogo diplomático es hoy inexistente y el comercio comienza a afectarse.

Hay que ser realistas y comprender que, aunque Chávez es impredecible, lo más probable es que los tropiezos en las relaciones comerciales irán en aumento. Las exportaciones a ese país en el 2007 alcanzaron los 3.827 millones de dólares, cifra que no parece tan grande cuando se la compara con los 8.395 millones de dólares a Estados Unios.

Sin embargo, cuando se restan de las exportaciones a Estados Unidos las de combustibles (5.286 millones de dólares), resulta que las ventas a Venezuela fueron superiores en un 23 por ciento. Y, más que eso, se trata de una oferta muy diversificada y altamente concentrada en bienes industriales. El 79,5 por ciento del valor de las exportaciones a Venezuela en el año pasado correspondió a productos industriales.

De otra parte, aún si se suman los bienes de origen agropecuario a los incluidos en el rubro de alimentos, bebidas y tabaco, estos solo llegan al 18 por ciento del total. Resulta, entonces, optimista pensar que por los problemas de abastecimiento interno de alimentos, el Gobierno de ese país va a dejar a un lado sus intenciones de afectar nuestro comercio. El efecto puede ser importante y repercutir en muchos sectores y regiones dada la variedad de la oferta de bienes.

Por otro lado, cuando se mira que nuestra balanza comercial muestra una situación cada vez más deficitaria, el efecto de una reducción importante de las exportaciones a Venezuela puede tener efectos bastante perturbadores. Basta pensar que los estimativos que ha hecho la SAC del déficit comercial a octubre, utilizando el valor CIF de las importaciones, lo ubican en más de 3.200 millones de dólares.

Como se sabe, hasta ahora los flujos de inversión han permitido que las reservas se mantengan en los altos niveles actuales. Sin embargo, ¿hasta cuándo va a seguir ocurriendo esto en momentos en que las turbulencias de la economía norteamericana llevan más y más capitales hacia las inversiones de menor riesgo?
Es mucho lo que se puede especular sobre estos temas. En cualquier caso, sin embargo, es importante entender (y actuar en concordancia) que los problemas con Venezuela van a ser, en lo económico, de mayor impacto de lo que muchos suponen y, de otra parte, que la corrección que muchos prevén de la tasa de cambio parece cada vez más cercana, pues tarde que temprano esta debería reflejar las realidades de nuestra economía.

Ricardo Villaveces

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