Los augurios económicos para el 2009 no son los mejores. Dicen que la recesión que ya se instaló en Estados Unidos y Europa llegará a Colombia. En parte ello es cierto, imposible negarlo.
Pero la otra cara de la moneda es la que importa: ¿qué vamos a hacer para que el 2009 sea un buen año? Más aún: ¿qué va a hacer cada uno? Aquí van cinco consejos.
Primero: evite, lo más que pueda, leer, ver o escuchar malas noticias. Manténgase enfocado en sus objetivos y sus propias percepciones. Parte de la solución es no sumarse a los pregoneros del desastre. No se trata de taparse ojos y oídos. Se trata de mantener una actitud a la vez realista y positiva que permita ver más allá de la tormenta.
Segundo: no despida gente de su empresa, baje costos, congele la nómina o disminuya utilidades. Más desempleo es menos consumo. Y menos consumo es menos producción.
Tercero: sea creativo, mejore su plan de mercadeo. En vez de perder el tiempo hablando de los males que puedan llegar, salga a buscar nuevas oportunidades. Las personas que gozan de mejor salud, son quienes han sobrevivido a infartos o dolencias graves. A partir de ese momento, mejoran su dieta y hacen ejercicio. Ese es el modelo a seguir. Remoce sus estrategias comerciales.
Cuarto: lea, investigue, viaje, expanda sus horizontes de conocimiento y entendimiento del mundo. En fútbol eso se llama abrir la cancha cuando el partido se atasca; en toros equivale a cambiar de tercio. Aproveche el momento para entender y comprender. Con esta actitud tendrá mejores reflejos para encontrar soluciones.
Quinto: no critique, proponga. En otras palabras, no se quede en el diagnóstico, que ya sabemos cual es. Vaya a las soluciones. Para esto es necesario cumplir todo lo anterior: creatividad, actitud positiva y mente abierta.
¿Qué es lo que ocurre en Colombia? Que el 2009 es un año de candidaturas presidenciales. Por un lado, surgen ideas y liderazgos nuevos. Se amplía el debate sobre el presente y el futuro del país. Este es el lado bueno.
Pero por otra parte, se tensiona el ambiente: hay dardos, críticas y acusaciones. Unos por ser Gobierno; otros por ejercer la oposición. Unos por ser de izquierda, otros por defender la derecha. Unos porque sí y otros porque no. Esa es la naturaleza de una campaña política. Defender un proyecto político y atacar las debilidades del otro.
Pero los políticos tienen la responsabilidad de no quedarse en diagnósticos y señalamientos, sino en proponer soluciones y caminos concretos de acción. Deben saber que lo esencial es ofrecer esperanza. Presentar una visión de país constructiva, solidaria, incluyente.
El tema central de esta campaña será cual es el modelo se país post- Seguridad Democrática. ¿Cuánto y qué de esa política hay que mantener y cómo hay que complementarla? Por ejemplo, con una estrategia de seguridad ciudadana que hoy no existe. Y ello, independientemente de si Uribe es candidato o no.
Luego de la Constituyente y la Constitución de 1991 se presentó una coyuntura política similar. Aún más fuerte, porque entonces el cambio de la sociedad colombiana fue profundo, estructural, de raíz, y no solamente a partir de una política pública como ocurre hoy. El país optó en cada elección sucesiva por defender ese nuevo paradigma de sociedad. Un paradigma con una Constitución con amplias garantías y derechos ciudadanos.
Resumiendo. Sonría y esté alerta. Entienda lo que pasa, pero no hable de crisis. Manténgase abierto a nuevas opciones. Sea creativo. Gaste en libros y viajes. Ahorre. Y sobre todo, no le coma cuento a los pesimistas.
rsantamaria@gravitascomunicaciones.com
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