Desde hace días en los corrillos políticos hay un rumor: que el presidente Uribe está considerando la posibilidad de lanzarse como cabeza de una lista de Senado en las próximas elecciones.
¿Cómo lo haría? Dicen esos mismos rumores que en el proyecto de Acto Legislativo en el cual se aprobaría la reelección inmediata de alcaldes y gobernadores, colgarían un 'articulito' (otro) para permitir al actual mandatario aspirar a ser elegido senador, renunciando dos meses antes de finalizar su mandato. Y que el cálculo político de Uribe es sacar la mitad de las curules de esa corporación.
Ignoro si esta versión es cierta o si es pura especulación. Pero como hipótesis es muy atrayente. En primer lugar, es claro que el Presidente se siente joven y ve lejos su retiro de la política. Lanzar su nombre como cabeza de lista al Senado lo mantiene en el escenario que le gusta: la política electoral, la política de recorrer el país y estar en contacto con la gente. La política de tener influencia real y directa en las decisiones importantes del país.
Es seguro que una lista encabezada por el actual mandatario sería votada masivamente por los colombianos. Su influencia y control político sobre el Ejecutivo serían enormes. Se daría inicio a otro capítulo inédito de la política colombiana como lo fue su reelección presidencial.
Curiosamente serían sus amigos -no sus adversarios- quienes, desde el Ejecutivo, 'padecerían' más al nuevo senador: tendrían al jefe, a su líder, comentando y discutiendo todas sus decisiones, respirándoles en el oído. En cambio, con sus opositores, que hoy están en el Congreso, sería algo similar a un enroque de ajedrez: si ellos ganan las elecciones presidenciales tendrían de opositores a Uribe y su coalición, ahora atrincherados en el Congreso. Interesante. La democracia en su máxima expresión. Un ejemplo para el mundo.
Desde el Senado, Uribe podría hacer debates sobre todos los temas que le interesan empezando por la seguridad y las relaciones con Venezuela, pasando por los temas sociales. Y siendo una lista con tan buenas posibilidades, por lo menos 30 nombres irían como seguros (quizás más). Al contrario de la canción: hay cama para mucha gente.
Viendo las cosas desde esta perspectiva, tiene sentido el reciente anuncio de la reactivación del partido uribista Primero Colombia.
¿Este sería el vehículo político para echar a andar esta nueva aventura política de Álvaro Uribe? Y tiene sentido también que hubieran revivido el proyecto para la reelección de alcaldes y gobernadores con el cual harían la reforma pertinente.
Todo encaja. Y sacudiría el escenario político. Para solo citar un ejemplo: ¿los ex presidentes se le medirían a postular sus nombres al Senado? Todos los partidos tendrían que recurrir a sus mejores líderes para enfrentar una lista de Senado encabezada por Uribe.
Si esto es cierto, se abriría en serio el capítulo de cómo elegir el candidato uribista a la presidencia. Todos tendrían posibilidad: Santos, Vargas, Noemí, Araújo, Óscar Iván, Marta Lucía, Rivera, Arias, Holguín... la lista es larga. Y al término del mandato de Uribe, el país tendría un nuevo ex presidente: Pacho Santos.
Si a alguien se le ocurrió esta idea, al más difícil de convencer es a Álvaro Uribe. Y si es solo un rumor sin fundamento, lástima... Seguiríamos en el interminable debate de la reelección que cada día tiene más opositores.
rsantamaria@gravitascomunicaciones.com
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