El mercado está cambiando hacia una economía basada en la colaboración. Las redes globales están permitiendo interacciones mucho más sofisticadas y son la plataforma para compartir contenidos, desarrollar aplicaciones y generar interacciones de valor agregado.
Una economía de colaboración demanda trabajadores con conocimiento y habilidades específicas. La pregunta fundamental es: ¿estamos preparados para triunfar en esta nueva economía? Internet extiende la educación, la comunicación y la colaboración a cada persona que se conecta a una red y hace irrelevantes los conceptos de tiempo y lugar, creando un campo de juego que ahora es global. Cualquier país que pueda ofrecer trabajadores con la capacitación y los conocimientos adecuados puede entrar a competir en el juego.
Muchos países están experimentando un importante proceso de transformación en la medida en que crecen sus economías, mejoran las eficiencias de sus gobiernos por aumentos en productividad y una mayor conectividad, y educan a sus ciudadanos. Los mercados emergentes como América Latina están en transición de un crecimiento lento y una conectividad limitada hacia un crecimiento acelerado, con necesidades incrementales de conectividad de banda ancha, en algunos casos dando saltos cualitativos en materia tecnológica y sobrepasando a países desarrollados.
Para hacer realidad la visión de desarrollar una economía basada en el conocimiento es necesario mejorar las habilidades profesionales de los ciudadanos y generar un mayor volumen de recursos calificados que aporten valor a los ciclos productivos. Se trata de aprovechar la oportunidad histórica que ofrece hoy la evolución de la tecnología de la información y de las telecomunicaciones para acelerar el progreso económico y social de América Latina.
Según el estudio 'Análisis de la disponibilidad de recursos capacitados en tecnologías de redes informáticas en América Latina', realizado por la consultora internacional IDC, la brecha entre oferta y demanda de recursos capacitados en tecnologías de redes informáticas, base para mantener la infraestructura que soporta la economía del conocimiento, alcanzará el 39 por ciento en el año 2010, en Colombia. Este déficit equivale a una escasez de 6.900 profesionales con habilidades en redes, lo que representa a su vez una oportunidad de generación de empleo y de crecimiento en un sector tecnológico clave para el desarrollo económico del país.
La rápida adopción de las tecnologías en Colombia y en la región, impulsará la demanda de estas capacidades. Para poder aprovechar esta oportunidad de empleo y de crecimiento, debemos comprometer nuestros recursos e imaginación para despertar este interés y entregar una educación que permita y habilite a nuestro país para competir. Es necesario reconocer que dejaremos a Colombia fuera si no impulsamos una revolución en la educación de la ciencia, la tecnología y la ingeniería.
*Columna de la Fundación Buen Gobierno.
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