El país requiere un nuevo empresario, un profesional emprendedor con la formación integral necesaria para enfrentar la dinámica del nuevo ordenamiento mundial. La integración global de los mercados, la innovación tecnológica y la desregulación han convertido las operaciones internacionales en un área de estudio fundamental, tanto para el desarrollo del sector empresarial como de la economía en general. En esta nueva etapa del capitalismo, en la que la interdependencia entre naciones es cada vez mayor, han surgido nuevos cuestionamientos que exigen que las estrategias empresariales sean resultado de un análisis interdisciplinario que requiere no solo de una completa formación en áreas administrativas, sino también en economía y finanzas internacionales.
Temas de tipo económico, como políticas monetaria y cambiaria, mercados globales, regulación financiera, riesgo, incertidumbre, entre otros, son tópicos fundamentales de estudio en las finanzas. A pesar de que inicialmente las finanzas eran vistas como una ciencia independiente de la economía, los avances en estas disciplinas dieron lugar a una nueva área de estudio 'la economía financiera', que no solo acude a la teoría económica y a los desarrollos financieros, sino que también se sirve de otras disciplinas como las matemáticas, estadística y econometría. Pero más importante aún es la relevancia que ha tomado el estudio de los efectos de los acontecimientos económicos y financieros sobre el desarrollo de la empresa y los negocios.
La experiencia muestra hoy, que la economía y las finanzas son un complemento perfecto para la formación de un gerente capaz de dar solución a las encrucijadas que enfrentan las empresas ante la velocidad y cambio de la economía mundial. Un profesional que, a través del modelaje, pueda realizar proyecciones que le permitan establecer estrategias exitosas teniendo en cuenta los efectos de las variables económicas.
Es el caso de quienes buscan hoy nuevas tácticas para continuar al ritmo del son que toque: el crecimiento y la estabilidad de la economía colombiana han atraído inversionistas que andan buscando destinos que les garanticen rentabilidad, debido a desequilibrios como la devaluación del dólar, los altos precios de los commodities y alimentos, la dinámica económica de China e India, la crisis hipotecaria en Estados Unidos y los diferenciales de tasas de interés, entre otros. Estos acontecimientos han generado un mayor nivel de revaluación de nuestra moneda, presionando a las empresas colombianas hacia la búsqueda de nuevos caminos para lograr mayor competitividad a nivel nacional e internacional, requiriendo un completo análisis económico y financiero, tanto de la empresa y el sector, como de la economía nacional e internacional.
El juego es cada vez más complejo y divertido y, los jugadores deben ser cada vez más competitivos y capaces.
*Columna de la Fundación Buen Gobierno.
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