Luego de un gran impulso de las negociaciones y esquemas de integración económica en Latinoamérica desde finales de los 90, en los últimos años varios de los procesos de integración subregionales evidencian desgastes, y hay un avance desigual en el ritmo de suscripción de tratados de libre comercio entre los países de la región.
En América Latina, México y Chile lideraron la suscripción de tratados comerciales aprovechando el impulso político de sus gobiernos y la agilidad que implica no ser miembros de un bloque comercial. Chile ha continuado la diversificación de sus mercados de exportación mediante negociaciones con países como Nueva Zelanda, Singapur y Brunei Darussalam -con quienes conforma el denominado P4-, China, Japón, e India. Los resultados positivos son evidentes, pues el 91 por ciento de las exportaciones chilenas está cobijado por tratados preferenciales.
Mercosur ha avanzado su proceso de integración en medio de complejidades derivadas del tratamiento de las asimetrías dentro del bloque y del ingreso de Venezuela, el cual no ha tenido la celeridad prevista dadas las complejidades técnicas y políticas. La agenda de relacionamiento externo de Mercosur se ha centrado en la Ronda de Doha de la OMC, pues la negociación con la Unión Europea está en suspenso por desacuerdos en temas agropecuarios. Asimismo, la normativa del bloque, que requiere negociaciones conjuntas, ha limitado la posibilidad de suscribir un mayor número de acuerdos comerciales.
Centroamérica ha logrado avances importantes en el proceso de integración mediante la consolidación de una zona de libre comercio y un arancel externo común. Asimismo, los centroamericanos han negociado recientemente acuerdos con Estados Unidos, Taiwán y Colombia. La consolidación de Centroamérica como bloque le ha permitido adelantar negociaciones conjuntas con la Unión Europea, y en la reciente reunión presidencial con la UE se acordó el compromiso de concluir las negociaciones en el primer semestre de 2009.
En cuanto a la Comunidad Andina, las notorias divergencias en políticas comerciales y económicas entre Ecuador y Bolivia por un lado y Colombia y Perú por el otro, se afirmaron en la pasada cumbre con la UE, pues las discusiones se focalizaron en determinar cómo establecer una arquitectura variable en la negociación del Acuerdo con la UE. Bajo este contexto, Colombia ha avanzado paralelamente con Perú en las negociaciones con Canadá y con Efta, pero Perú nos lleva una ventaja en cuanto al relacionamiento con Asia-Pacífico, pues ya cuenta con un tratado con Singapur y adelanta negociaciones con Tailandia y China.
Frente a este panorama, es imperativo para Colombia concretar una estrategia comercial con tan importante región de la economía mundial como lo es el Asia-Pacífico.
*Coordinador Negociaciones Internacionales, Consejo Gremial nacional (CGN).
*Columna de la Fundación Buen Gobierno.
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