La economía colombiana cerró el 2007 con un crecimiento sin precedentes recientes. Así se consolida la etapa de expansión iniciada en 2003, y se crean soportes para el mediano plazo. El dinámico crecimiento se ha traducido en mejores condiciones de vida para los colombianos. El PIB por habitante creció en el 2007 a una tasa del 6,2 por ciento real, respecto a una media del 3,9 por ciento en los últimos cinco años. Al tiempo, el desempleo se ha ido reduciendo gradualmente desde 2001, gracias a un aumento en la ocupación.
Durante el 2007, la demanda interna, y en especial la inversión fue el principal motor de crecimiento. De hecho, la inversión alcanzó su máximo histórico como proporción del PIB al representar cerca del 29 por ciento. Los indicadores adelantados disponibles para el primer trimestre de 2008, y nuestras previsiones permiten pensar que la economía colombiana se desacelerará este y el año próximo de sus máximos de 2007, y se acercará gradualmente a un crecimiento más consistente con su potencial. Esta desaceleración responderá, principalmente, a una contracción gradual de la demanda interna, que se presentará como respuesta a la política monetaria más restrictiva que ejerce el Banco Central desde abril de 2006, y a la desaceleración de nuestros principales socios comerciales. En cualquier caso, la desaceleración esperada es moderada, si se tiene en cuenta el patrón histórico de la economía colombiana y el contexto internacional adverso, por la fuerte desaceleración de E.U. y los problemas financieros a nivel global.
Las perspectivas para 2008 y 2009, dan muestra de las ventajas que representa el hecho de que la reciente expansión se haya sustentado en un importante crecimiento de la demanda interna y, en particular, de la inversión. El reto ahora es mantener el dinamismo inversor, pero en particular, el del sector privado, para lograr un crecimiento sostenible y evitar aterrizajes fuertes. Un esfuerzo inversor del sector privado de largo aliento, permitirá expandir la base productiva del país, mejorando las condiciones para ampliar la oferta productiva y, de esta forma, hacer sostenibles crecimientos mayores de la demanda a futuro y, por tanto, del producto.
Sin embargo, este reto se ve amenazado por las crecientes necesidades de financiamiento interno del sector público colombiano, que desplaza el ahorro disponible de la economía hacia la financiación pública. A pesar de los esfuerzos recientes, el desequilibrio en las cuentas fiscales continúa y por tanto sus necesidades de financiación. Es por esto, que es clave apoyar la inversión del sector privado, puesto que debería ser capaz de transformar con mayor eficiencia los excedentes de la economía hacia procesos productivos que impulsen el crecimiento.
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